Vivir para el futuro

Al octavo día Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel. — Levítico 9:1

La porción de la Torá de esta semana, Shemini, es de Levítico 9:1-11:47 y la Haftará es de 2 Samuel 6:1-19.

Se dice que no se puede avanzar en la vida mirando por el espejo retrovisor. En otras palabras, aunque sin duda tenemos que aprender de nuestro pasado, ¡no debemos vivir en él!

La porción de la Torá de esta semana comienza: “Al octavo día Moisés llamó a Aarón y a sus hijos . . .” No obstante, cuando le damos un vistazo al hebreo original, el versículo dice literalmente: “Y fue en el octavo día que Moisés llamó a Aarón y a sus hijos . . . .” ¿Por qué es esto importante? Porque la palabra vayehi, “y fue,” es una palabra clave en la tradición judía. Los eruditos enseñan que cada vez que se utiliza la palabra vayehi en la Biblia, indica un momento de aflicción.

Dos ejemplos conocidos que ilustran este concepto son los libros de Ester y Rut, ya que ambos comienzan con la palabra hebrea vayehi. En el caso de Ester, la palabra alude al estado de exilio del pueblo judío y al malvado decreto que Amán estaba a punto de ejecutar. En la historia de Rut, la palabra se refiere a la época de hambruna que afectó a la tierra de Israel y a la tragedia que estaba por sucederle a la familia de Noemí: su esposo y sus hijos iban a morir. Cuando la palabra vayehi aparece en la Biblia, ¡tenga cuidado! Un momento de dolor está pronto a suceder.

En nuestra porción de la Torá, la tragedia que estaba a punto de desarrollarse era la muerte de Nadab y Abiú, hijos de Aarón. Al comenzar las celebraciones de la inauguración del Tabernáculo, los dos hermanos “ofrecieron ante el Señor un fuego que no tenían por qué ofrecer, pues él no se lo había mandado” (Levítico 10:1). Dios no vio con buenos ojos sus acciones y los dos fueron castigados con la muerte. ¡Ciertamente un momento de dolor!

Los eruditos explican que a diferencia de la palabra vayehi, la palabra vehaya significa “y será” e indica un momento de alegría. Estas dos palabras, aunque similares, tienen significados contrarios y aluden a puntos de vista sobre la vida diametralmente opuestos. Una palabra se centra en el pasado, la otra en el futuro. Al igual que estas palabras indican tiempos muy diferentes cuando aparecen en la Biblia, también se refieren a diferentes perspectivas y experiencias de vida.

Una vez, un hombre le dijo a su amigo: “¡Te ves deprimido! ¿En qué estás pensando?” “En mi futuro,” respondió el amigo. “¿Qué le hace parecer tan desesperanzador?” preguntó el hombre. “Mi pasado,” respondió el otro.

Así pasa con todos nosotros. Si nos quedamos en el dolor de nuestro pasado, sacrificamos la alegría y la esperanza de nuestro futuro. Podemos comenzar la historia de cada día con las palabras “y fue . . . ” o podemos empezar con las palabras “y será . . . ”

Hoy, ¿cómo va a comenzar su historia?