Viaje al éxito

Cuando los israelitas salieron de Egipto bajo la dirección de Moisés y de Aarón, marchaban ordenadamente, como un ejército. — (Números 33:1)

La porción de la Torá de esta semana es una doble lectura, Matot-Massei, de Números 30:2 – 36:13, y la Haftará es de Jeremías 2:4-28; 4:1-2.

Puede que usted haya escuchado el siguiente chiste irónico: ¿Por qué los israelitas pasaron tantos años errando en el desierto? ¡Porque incluso en aquel entonces, los hombres se negaban a pedir direcciones!

Divertido o no, el hecho es que a los israelitas les tomó mucho más tiempo de lo necesario para llegar a la Tierra Prometida. El viaje podría haber tomado tan sólo unos pocos días; sin embargo, ¡la Biblia nos dice que les tomó 40 años! Dios no los llevó directamente, sino que los llevó por una ruta con muchos rodeos.

La segunda porción de la Torá que leemos esta semana se llama Massei, que significa “viajes”, y es aquí donde la Biblia enumera las paradas que los israelitas hicieron en su camino, ¡todas las 42! Los israelitas se quedaron en algunos de aquellos lugares durante varios años y en otros sólo unas horas. ¿Cuál fue el propósito de todas esas paradas?

Los eruditos explican que cada lugar representaba un desafío único para los hijos de Israel. Cada parada fue una oportunidad de crecimiento espiritual. Cada lugar les proporcionó los medios para subsanar un defecto espiritual dentro de sus almas. Cada parada en el viaje los hizo más íntegros.

Una vez vi un diagrama que representaba el éxito. En la mitad superior del papel había una flecha diagonal apuntando hacia arriba, con la leyenda: “Cómo piensa la gente que se ve el éxito.” La mitad inferior del papel tenía la misma flecha, excepto que en lugar de apuntar en una línea recta, la línea pasaba por todo el papel frenéticamente, hacia un lado y hacia otro, hacia atrás y hacia adelante, hasta que finalmente se enderezaba, formando una flecha que apuntaba hacia arriba. La leyenda abajo decía: “Cómo se ve el éxito realmente.”

Las imágenes contrastantes de aquel diagrama capturaban algo sobre el éxito que muchas veces perdemos de vista: llegar a donde queremos ir no es siempre un viaje sin complicaciones. Por el contrario, la mayoría de las veces, el camino está lleno de baches y tiene muchos giros y vueltas. Pero en última instancia, todos los desvíos y paradas que experimentamos en nuestro viaje al éxito son lo que se necesita para ayudarnos a llegar allí.

Claro que Dios podría haber llevado a los israelitas por una ruta directa a Israel. Sin embargo, él deliberadamente los sacó del camino y los hizo dar vueltas y caminar en círculos como parte del proceso, de manera que cuando llegaran, estuvieran listos para entrar.

Su mano mueve nuestra vida de la misma forma.

Así que cuando nos sintamos alejados de nuestra meta o que vamos en la dirección equivocada, recordemos mirar dónde estamos y las lecciones que hemos aprendido de cada lugar en el que hemos estado. Puede que no entendamos los caminos por los que Dios nos lleva, pero podemos tener fe en que él nos llevará exactamente adonde tenemos que estar, de la manera correcta y en el momento justo.