Unidos somos bendecidos

“‘Cinco de ustedes perseguirán a cien, y cien de ustedes perseguirán a diez mil, y ante ustedes sus enemigos caerán a filo de espada.’” — Levítico 26:8

La porción de la Torá de esta semana es una doble lectura, Bejar-Bejukotai, de Levítico 25:1–27:34 y la Haftará es de Jeremías 16:19—17:14.

Había una vez un granjero anciano que tenía cinco hijos que no se llevaban bien. Cuando el anciano sintió que el fin de su vida se acercaba, llamó a sus hijos a su lecho de muerte y les aconsejó que vivieran en unidad.

Evidentemente sus palabras cayeron en oídos sordos. Así que el granjero le pidió a uno de sus siervos que le trajera un haz de palos. El anciano le pidió a cada hijo que tratara de quebrar el haz, pero ninguno tuvo éxito. Luego ordenó al criado que desatara el haz para que cada palo quedara suelto. De esta manera, los hijos pudieron quebrar fácilmente todos los palos que antes formaban el haz. El padre pidió a sus hijos que vivieran como el haz de palos. Juntos serían fuertes e indestructibles, pero si se separaban unos de otros, todos se volverían vulnerables al daño.

La porción de la Torá llamada Bejukotai comienza con una serie de bendiciones que vendrían sobre los hijos de Israel, con la siguiente condición: “Si se conducen según mis estatutos, y obedecen fielmente mis mandamientos . . . ” (Levítico 26:3). Habría mucha lluvia, una gran cantidad de cultivos y paz. En cuanto a las promesas sobre la seguridad del pueblo, la Escritura lo describe de esta manera: “Cinco de ustedes perseguirán a cien, y cien de ustedes perseguirán a diez mil . . . ” Pocos podrían derrotar a muchos, y esa bendición se ha hecho realidad para Israel, tanto en los tiempos bíblicos como en los tiempos modernos.

Sin embargo, como los eruditos señalan, los números en este versículo no encajan con la matemática. Si 5 pueden perseguir a 100, entonces la proporción es de 1 a 20. Si ese es el tipo de fuerza que Dios ha prometido, entonces 100 israelitas deberían ser capaces de derrotar a 2,000 hombres. Sin embargo, ¡el versículo promete que 100 hombres perseguirán a 10,000! ¡Esta es una proporción de 1 a 100!

Los eruditos aclaran esta aparente irregularidad al explicar que no podemos comparar la unidad de cinco personas con la unidad de cien. Como el granjero anciano trató de enseñar a sus hijos, en la unidad está la fuerza. Cuanto mayor es la unidad, mayor será la fuerza.

Unidos somos fuertes y unidos somos bendecidos. Esa es la razón por la que fundé la Fraternidad Internacional de Cristianos y Judíos. Juntos, somos millones de personas unidas por el bien de Israel. Solos, cada uno de nosotros puede llegar a hacer algo bueno; sin embargo juntos, como socios, podemos tener un gran impacto en la tierra de Dios y su pueblo. Juntos podemos llevar fuerza y bendiciones a Israel, y a cambio Dios nos bendecirá. Como él promete en el libro de Génesis: “Bendeciré a los que te bendigan” (12:3). Unidos, propiciamos bendiciones para todos nosotros.