Una oportunidad única en la vida

Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. — (Deuteronomio 6:5)

La porción de la Torá de esta semana, Va’etjanán, es de Deuteronomio 3:23 – 7:11, y la Haftará es de Isaías 40:1-26.

Imagine que alguien le haga la siguiente proposición: Hay diez millones de dólares en una maleta en lo alto de uno de dos rascacielos aledaños. La maleta podría ser suya si camina con el dinero por una cuerda floja tendida entre los dos rascacielos. Si lo logra, el dinero es suyo; de hecho, incluso si se cae, el dinero sigue siendo suyo.

¿Lo haría?

A menos que haya sido entrenado como equilibrista de circo, estoy bastante seguro de que dejaría pasar esa oportunidad. Es probable que usted no logre cruzar la cuerda con vida. ¿De qué le serviría todo ese dinero si no está vivo para disfrutarlo?

En la lectura de la Torá de esta semana, nos encontramos con una de las oraciones más importantes en el judaísmo, la Shemá, que significa “escuchar.” En todo el mundo, la recitan los judíos cada mañana y cada tarde. Es el mantra y la declaración de la misión del pueblo judío, y comienza así: “Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios, es el único Señor.” (Deuteronomio 6:4) El siguiente versículo nos suplica que amemos a Dios profundamente, “con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Los eruditos explican que “con toda tu alma” significa que tenemos que estar dispuestos a renunciar a nuestra vida por servirle a Dios, y “con todas tus fuerzas” significa que tenemos que estar dispuestos a desprendernos de todo nuestro dinero para los propósitos de Dios. Los eruditos preguntan: ¿Por qué es necesario añadir que una persona debe estar dispuesta a desprenderse de su dinero por Dios? Sin duda, si una persona está dispuesta a renunciar a su propia vida por Dios, no titubearía en regalar su dinero, ¡porque la vida es mucho más valiosa que el dinero! ¿No es obvio?

Aunque se podría pensar que todo el mundo valora más la vida que el dinero, la realidad no es así. Si lo piensa bien, mucha gente está dispuesta a dar su vida por el dinero. ¿Cuántas personas conoce usted que invierten tanto tiempo en ganar dinero, que no tienen tiempo para realmente “vivir”? ¿Cuántas personas llegan al final de su vida y se dan cuenta de que verdaderamente nunca vivieron ni un solo día?

Cuando se ama a Dios con todo el corazón, alma y fuerza, entonces se vive de verdad todos los días y se vive bien. Usted no arriesgaría su vida cruzando la cuerda floja ni por todo el dinero del mundo, así que no se arriesgue a sacrificar su vida por algo que no sea Dios. Nuestra vida es una oportunidad única, así que vivámosla bien: ¡con todo nuestro corazón, alma y fuerza!