Una festividad llamada Pascua

Nota a nuestros lectores: A partir de la puesta del sol de hoy, la celebración judía de la Pascua se lleva a cabo durante los próximos ocho días. Para cada día de la Pascua, o Pesaj en hebreo, ofreceremos una reflexión devocional vinculada a esta festividad tan especial, así como lecturas de la Torá para cada día.

La sangre servirá para señalar las casas donde ustedes se encuentren, pues al verla pasaré de largo. Así, cuando hiera yo de muerte a los egipcios, no los tocará a ustedes ninguna plaga destructora. — Éxodo 12:13

Tal vez usted se ha preguntado por qué a esta festividad se le llama Pascua. La palabra Pascua es la acomodación al español de la palabra griega “pasia,” que a su vez es una transcripción de la palabra “pesaj” en hebreo, que significa “pasar sobre.” Claro, sabemos que el nombre proviene de la plaga de los primogénitos, cuando el ángel de la muerte “pasó sobre” las casas de los israelitas marcadas con la sangre de un cordero sacrificado, y sólo mató a los primogénitos de los egipcios. Pero ese es sólo uno de los muchos actos de Dios en la historia del Éxodo. ¿Por qué no nombrar esta festividad aludiendo al milagro de la división de las aguas del mar, algo que fue más asombroso? O tal vez, podríamos haberla llamado “Éxodo,” un nombre que capta casi toda la historia. ¿Por qué Pascua?

Los eruditos explican que cada día de fiesta en el calendario judío no sólo se trata de los acontecimientos que sucedieron en el pasado; se trata también de acontecimientos que están sucediendo ahora mismo en el presente, en el mundo que nos rodea y en nuestras propias vidas. Hay una energía que impregna todas las festividades, todos los años. Iom Kipur es un tiempo de perdón. Janucá es un tiempo para milagros. Purim, un tiempo de gozo y salvación. ¿Cuál es la energía de la Pascua?

La Pascua es un período de cambio.

El nombre Pascua no sólo se trata de un acto de Dios que ocurrió hace miles de años. La Pascua también se refiere a las acciones del ser humano que pueden y deben ocurrir todos los años durante la celebración de esta festividad. Durante todo el año, se habla de los cambios que nos gustaría hacer en nuestras vidas; nos gustaría llegar a ser más pacientes o enojarnos menos, nos gustaría tener más tiempo para orar y estudiar la Biblia. O tal vez, nos gustaría hacer un cambio significativo en nuestro estilo de vida. Todo el año hablamos, pensamos, deliberamos y planeamos. En la Pascua, es el momento de “pasar sobre” todos esos pensamientos e ir directamente a la acción. Es hora de cambiar.

¿Recuerda cómo se inventó la matzá? Dios les había dicho a los israelitas: “¡Es hora de irse!” “Pero primero tenemos que terminar de cocer el pan, preparar nuestras cosas, y . . . ” respondieron los hijos de Israel. “No. ¡Ya es hora de que se vayan!” dijo Dios. Así que los israelitas hicieron de su masa el pan plano sin levadura llamado matzá, que comemos en Pesaj: “Cocieron panes sin levadura . . . no tuvieron tiempo de preparar comida” (Éxodo 12:39).

Esta es la época del año para hacer las cosas que hemos estado posponiendo porque no teníamos los ingredientes a la perfección. Si esperamos las condiciones perfectas, podríamos quedarnos esperando para siempre. Tampoco es casualidad que la Pascua tenga lugar en la primavera. Parece que la naturaleza a nuestro alrededor está cambiando, despertando y floreciendo. ¡Es tiempo de que florezcamos también! Así que, ¿qué está esperando? Haga esa llamada, implemente ese cambio o diga “sí” a una nueva oportunidad. Es hora de irse, ¡ya!