Un rollo viviente de la Torá

Escriban, pues, este cántico, y enséñenselo al pueblo para que lo cante y sirva también de testimonio contra ellos. – Deuteronomio 31:19

La porción de la Torá de esta semana, Vayelej, es de Deuteronomio 31:1-30, y la Haftará es de Oseas 14:2-10.

La lectura de esta semana nos da el último mandamiento que se menciona en la Biblia hebrea.

La última directiva que Dios le da a Moisés es la siguiente: “Ahora pues, escribe este cántico y enséñalo . . . ” Los eruditos explican que la canción a la que Dios se refiere es la Biblia misma. Dios le estaba diciendo a Moisés que escribiera las palabras de la Biblia. Los eruditos también apuntan a otra ley derivada de esas instrucciones: cada persona en cada generación necesita escribir su propio rollo de la Torá.

Los rabinos explican dos puntos con respecto a este mandamiento. El primero es que, aun cuando uno haya heredado un rollo de la Torá de sus padres, todavía está obligado a escribir uno por sí mismo. El segundo punto es que ese requisito puede cumplirse mediante la adquisición de muchos libros sobre la Biblia y el estudio de ellos.

¿Por qué los rabinos son tan firmes en cuanto a que un rollo de la Torá heredado no es suficiente para cumplir con esa obligación, pero tan indulgentes cuando se trata de comprar libros sobre la Torá, en lugar de escribir personalmente un rollo?

La respuesta puede entenderse al considerar el objetivo de aquel mandamiento.

A través del acto de escribir, se desarrolla un proceso importante de internalización. Ese es el objetivo y el significado del requisito. Dios quiere que todas las personas internalicen la Biblia; que la respiren, inhalándola y exhalándola; que la conozcan, la vivan y la amen. Ese tipo de relación no puede ser heredada de los padres; sólo puede ser adquirida escribiendo un rollo de la Torá o comprando libros sobre el tema y estudiándolos con atención. De cualquier manera, el objetivo es llevar la Palabra de Dios al interior de uno mismo.

Hay una gran historia que ilustra maravillosamente este concepto. Durante el Holocausto, un prominente rabino estaba preocupado de que con la destrucción de los rollos de la Torá, la Biblia podría ser olvidada. Así que él instruyó a cinco de sus mejores estudiantes a que memorizaran uno de los cinco libros de Moisés, y ellos así lo hicieron. Después del Holocausto, el rabino y aquellos cinco estudiantes sobrevivieron y se reunieron con otros sobrevivientes en la festividad de Simjat Torá, que es la celebración de la Torá. Ese año, además de levantar la Torá y bailar alrededor de ella, se exaltó y se celebró a los cinco estudiantes que habían memorizado la Torá. Aquellos hombres se habían convertido en rollos vivientes de la Torá.

Ese es nuestro objetivo también. Cada uno de nosotros puede y debe convertirse en una Biblia viviente. Necesitamos vivir sus preceptos y modelar su significado. De esa manera, inscribiremos las palabras de la Biblia en las páginas de nuestra vida.