Un pase al cielo

Cuando Balac hijo de Zipor se dio cuenta de todo lo que Israel había hecho con los amorreos, los moabitas sintieron mucho miedo de los israelitas. Estaban verdaderamente aterrorizados de ellos, porque eran un ejército muy numeroso. — (Números 22:2-3)

La porción de la Torá de esta semana, Balak, es de Números 22:2 – 25:9, y la Haftará es de Miqueas 5:6 – 6:8.

El rabino Elimelec de Lizhensk tenía fama legendaria en el siglo xix en Polonia. Entre las historias que se comparten de él, hay una conversación que tuvo con sus estudiantes, que más o menos fue así:

Estudiantes: “¿Está seguro que lo dejarán entrar al Cielo?”

Rabino Elimelec: “Por supuesto.”

Estudiantes: “¿Cómo puede estar tan seguro?”

Rabino Elimelec: “Cuando morimos en este mundo y nos presentamos ante la corte celestial, se nos hacen ciertas preguntas. Me preguntarán si estudié la Torá hasta mi máxima capacidad. Y voy a contestar con sinceridad: no. Entonces me preguntarán si me entregué totalmente a Dios en oración. Una vez más, voy a contestar con sinceridad, que no. Luego me preguntarán si hice todas las buenas obras que podía hacer mientras vivía. Voy a responder con honestidad, una vez más, que no. Entonces dirán: ‘¡Un hombre honesto! ¡Venga, venga, que aquí tenemos lugar para usted!’”

La honestidad es de suma importancia en la tradición judía.

La porción de la Torá de esta semana se llama Balak. Su nombre se deriva del rey de los moabitas, del que leemos en esta porción. Balac era enemigo de los israelitas. Luego de enterarse del éxodo de los israelitas de Egipto y la derrota de los amalecitas y de otros que trataron de destruirlos, Balac decidió emplear otra táctica. Decidió solicitar la ayuda de Balán, un hombre conocido por sus poderes espirituales. Balac dedujo que si los israelitas no podían ser conquistados físicamente, quizás podrían ser debilitados espiritualmente, y luego él podría matarlos. Balac hizo un trato con Balán y pusieron en marcha su plan.

¿Por qué  razón le pondríamos a una lectura de la Torá el nombre de ese hombre malvado? En todo caso, la porción debería haber llevado el nombre de Balán; ¡al menos él era una persona espiritual que merecía la oportunidad de comunicarse con Dios y que le pidió permiso antes de intentar maldecir a los israelitas!

Sin embargo, los eruditos explican que Balac era preferible a Balán, porque aunque Balac era enemigo de los israelitas, por lo menos lo era de forma abierta y honesta. Balán, por el contrario, aparentaba ser un hombre espiritualmente orientado, pero cuando se le presentó la oportunidad, estaba dispuesto a destruir al pueblo escogido por Dios. Dios prefiere a un hombre honesto que a un hipócrita.

La historia del rabino Elimelec y la historia de la lectura de esta semana subrayan la importancia de vivir una vida de honestidad, sinceridad e integridad. No tenemos por qué ser perfectos, pero tenemos que ser perfectamente honestos. Recuerde, no hay nada oculto para Dios; él ve directamente nuestros corazones.