Un llamado a la acción

Finés, hijo de Eleazar y nieto del sacerdote Aarón, ha hecho que mi ira se aparte de los israelitas, pues ha actuado con el mismo celo que yo habría tenido por mi honor. Por eso no destruí a los israelitas con el furor de mi celo. — (Números 25:11)

La porción de al Tora de esta semana, Pinjas, es de Números 25:10 – 30:1, y la Haftará es de 1 Reyes 18:46 – 19:21.

Pregunta para usted: ¿Cómo es que Israel ––una pequeña nación de tan sólo 65 años de edad, rodeada de enemigos empeñados en destruirla, y sin recursos naturales–– produce con regularidad constante, más empresas nuevas y proyectos exitosos que las naciones más grandes y estables del mundo? Aunque atribuimos este milagroso éxito al Señor y a sus promesas, se sugieren también otras razones.

El éxito de ventas: “Start-up Nation: La historia del milagro económico de Israel,” aborda esta pregunta y ofrece sugerencias para explicar por qué esto es cierto. Uno de los temas principales del libro es que Israel promueve una cultura que allana la jerarquía y alienta la informalidad. Este ambiente abierto permite la innovación y fomenta que las personas jóvenes y desconocidas brillen.

El espíritu que mueve la economía actual de Israel tiene sus raíces en la porción de la Torá de esta semana, llamada Pinjas, por el personaje principal de la historia central. Más conocido en la Biblia cristiana como Finés, este hombre era el nieto de Aarón y un joven cuando logró distinguirse. Pero en primer lugar veamos algunos antecedentes.

Cuando los moabitas se dieron cuenta de que no podían conquistar a Israel físicamente ni maldecirlos a través del hechicero Balán, recurrieron a atacar a Israel en el frente espiritual. Los moabitas pensaron que si podían atraer a los hijos de Israel al pecado, entonces Dios mismo los destruiría.

El plan se puso en acción. Se seleccionó a las mujeres más hermosas para que sedujeran a los hombres israelitas. La inmoralidad alcanzó su máximo punto cuando Zimri, uno de los príncipes de Israel, llevó a una de las mujeres a su tienda, justo frente a Moisés y a todo Israel. Mientras Moisés, Aarón y los ancianos pensaban qué hacer, Finés actuó por sí mismo. El joven mató tanto al príncipe israelita como a la mujer madianita, lo que acabó no sólo con la inmoralidad de Israel, sino también con la plaga que, como castigo de Dios, ya había cobrado 24,000 vidas.

Los eruditos señalan que cuando se nos presenta a Finés por primera vez, se le llama “Finés, hijo de Eleazar,” a fin de resaltar que era nieto de Aarón, quien era el padre de Eleazar. Aunque Finés era joven y desconocido, y no era príncipe ni profeta, hizo lo que estaba llamado a hacer cuando Dios lo llamó.

¡Qué mensaje de poder para nosotros! Cuando se trata de hacer la voluntad de Dios, la edad no es importante, como tampoco es importante ser conocidos, respetados o haber obtenido logros. Dé su opinión y haga lo correcto, incluso si los que están “por encima” de usted lo desaprueben.

Sólo Dios está verdaderamente por encima de nosotros y su aprobación es lo único que necesitamos. Es en ese espíritu que somos capaces de construir naciones exitosas y un mundo más perfecto.