Un empujón para volar

“Cuando el faraón dejó salir a los israelitas, Dios no los llevó por el camino que atraviesa la tierra de los filisteos, que era el más corto, pues pensó: ‘Si se les presentara batalla, podrían cambiar de idea y regresar a Egipto’”. (Éxodo 13:17, NVI)

La porción de la Torá de esta semana, Beshalaj, es de Éxodo 13:7 – 17:16 y de Jueces 4:4 – 5:31.

La porción de la Torá de esta semana nos lleva a la siguiente etapa del Éxodo, cuando los hijos de Israel finalmente salieron de Egipto. La lectura comienza así: “Cuando el faraón dejó salir a los israelitas”. Es a partir de estas palabras que la porción toma su nombre: Beshalaj, “cuando los envió”.

A los eruditos les molestan las palabras de este versículo. ¿Por qué siquiera mencionar a Faraón, el villano de la historia? ¿No debería haber dicho el versículo: “Cuando el pueblo salió de Egipto…”, o “Cuando Dios sacó al pueblo de Egipto…”? ¿Por qué dar crédito al malvado de la película por su papel en el Éxodo?, y ¿por qué toda esta porción le debe su nombre a sus acciones?

La tradición judía enseña que cuando el faraón finalmente permitió a los israelitas salir de Egipto, a ellos les dio miedo irse. Por eso, se dice que el faraón los dejó salir, que en el hebreo original, literalmente significa que el faraón los envió. Después de todos aquellos años anhelando salir de Egipto, cuando llegó el momento, ¡Faraón y su ejército tuvieron que empujar a los israelitas para que salieran! ¿Cómo puede ser?

La reacción de los israelitas representa una parte fundamental de la naturaleza humana: la mayoría de nosotros nos resistimos al cambio. Tememos a lo desconocido. Por mucho que soñamos con hacer cambios en nuestras vidas, cuando llega la oportunidad de hacerlos, ¡a menudo nos escondemos en el miedo!

Aquí es donde participa el faraón. A veces, Dios nos ayuda a dar los primeros pasos hacia el cambio dándonos un empujón. El empujón, por lo general, viene en forma de villano, como una persona o una circunstancia difícil. Podría ser un trabajo perdido o una relación rota. Puede ser que resintamos nuestra nueva situación, pero en última instancia, las dificultades son las que consiguen que cambiemos. ¡El villano se convierte en nuestro héroe!

Considere este breve poema del poeta francés Guillaume Apollinaire:

Venid hasta el borde, les dijo.
Tenemos miedo, podríamos caer.
Venid hasta el borde, les dijo.
Ellos se acercaron.
Los empujó… y volaron.

Por lo visto, muchas veces nos tienen que empujar para que podamos extender nuestras alas y volar. Tenemos miedo de desplegarlas por nuestra cuenta. Cuando el faraón echó a los israelitas de Egipto, los obligó a dar un paso de fe. No tuvieron más remedio que poner su confianza en Dios. Debido a eso, pudieron seguir adelante y recibir los Diez Mandamientos y heredar la tierra de Israel.

La próxima vez que la vida le dé un empujón, recuerde también que los hijos de Israel, en la víspera de su salida de Egipto, tenían miedo e incertidumbre. Dios no está tratando de empujarlo a usted al abismo; ¡él quiere que vuele!