Un bastón para el viaje

Moisés les dijo a los jefes de las tribus de Israel: ‘El Señor ha ordenado que… — (Números 30:1)

La porción de la Torá de esta semana es una doble lectura, Matot-Massei, de Números 30:2 – 36:13, y la Haftará es de Jeremías 2:4-28; 4:1-2.

La tradición judía enseña que la mayoría de nosotros no elegimos nacer. De hecho, si de nosotros dependiera, hubiéramos preferido quedarnos en la apacible comodidad del cielo al lado de nuestro amoroso Padre. Sin embargo, nuestro Padre sabe lo que es mejor para nosotros y nos da esta vida para que podamos crecer y alcanzar aún mayores recompensas. Es por eso que nos encontramos aquí en este viaje. La doble porción de la Torá de esta semana facilita una mejor comprensión de cómo sobrevivir los desafíos de la vida.

Las Escrituras utilizan dos términos hebreos para referirse a las tribus de Israel. La primera es shevatim y la segunda es matot, que es también el nombre de la primera porción que leemos esta semana. Ambas palabras se refieren a las ramas de un árbol, así como las tribus eran ramas del árbol de Israel. Sin embargo, las shevatim son ramas que todavía están conectadas al árbol y por lo tanto son flexibles y suaves. Matot, por otro lado, se refiere a las ramas que se encuentran desprendidas del árbol y se han endurecido para formar un bastón o una vara.

Los eruditos enseñan que la “rama” y la “vara” son símbolos del proceso de desarrollo de un alma cuando pasa de la esfera celestial a este mundo. Al principio, el alma es como una rama conectada directamente a su fuente, Dios. Sin embargo, esa alma es inmadura, en cierto sentido, porque nunca se ha encontrado con obstáculos que la aparten de Dios. Nunca ha desarrollado la fuerte madurez que viene con la superación de tales obstáculos. Cuando un alma pasa por este mundo, se encuentra con muchos desafíos. Cuando logra tener éxito y se aferra a Dios a pesar de las dificultades, se endurece como una vara. Es fuerte e inflexible en su dedicación a Dios.

El nombre de la segunda porción que leemos esta semana es Massei, que significa “viajes.” Las 42 paradas que hacen los hijos de Israel en su camino hacia la Tierra Prometida, son un símbolo de todas las etapas y experiencias que una persona pasa en la vida. El viaje puede ser difícil y en ocasiones podemos cansarnos. Sin embargo, cuando nuestra alma se vuelve como matot, fuerte como una vara, tendremos un bastón para apoyarnos mientras caminamos por la vida.

En conjunto, estas dos porciones de la Torá nos recuerdan que el apoyo que necesitamos para superar todos los obstáculos se puede encontrar dentro de nuestra alma. Podemos elegir ser fuertes. Podemos optar por aferrarnos a la fe y vivir una vida dedicada a Dios.

Una vez que lo hacemos, tendremos todo lo que necesitamos para superar cualquier reto que se presente en nuestro camino.