Todo lo que tenemos

Hoy te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal. – Deuteronomio 30:15

La lectura de la Torá de esta semana, Nitzavim, es de Deuteronomio 29:9 – 30:20, y la Haftará es de Isaías 61:10 – 63:9.

¿Qué tenemos? ¿Qué es lo que realmente podemos decir que poseemos? ¿Dinero? ¿Salud? ¿Sabiduría? ¿Posesiones?

Dios le hizo a Moisés esa pregunta desde la zarza ardiente en Éxodo. Dios le preguntó: “¿Qué tienes en la mano?” (Éxodo 4:2). Los eruditos explican que lo que Dios le estaba preguntando realmente a Moisés era: “¿Qué tienes?” Moisés respondió: “Una vara” (ibíd.). Según la tradición judía, para ese entonces Moisés ya era bastante rico. Además, era sabio y fuerte. Entonces, ¿por qué Moisés contestó que lo único que tenía era una vara?

Los eruditos explican que Moisés sabía que todo el oro y la plata que tenía en ese momento, no eran realmente suyos. Todo había sido un regalo de Dios, y Dios, de la misma manera, podía quitárselos fácilmente si así decidía hacerlo. Como leemos en Hageo: “’Mía es la plata, y mío es el oro’, afirma el Señor Todopoderoso” (2:8). Moisés entendió que incluso su conocimiento no era realmente suyo. En caso de que Dios eligiera hacerlo, en un instante podía quitárselo también. Como leemos en Isaías: “Yo soy el Señor, que ha hecho todas las cosas . . . yo hago retroceder a los sabios y convierto su sabiduría en necedad” (44:24-25).

Finalmente, Moisés reconoció que incluso su salud y fuerza no eran verdaderamente suyas. Como leemos en Daniel: “Se volverá muy fuerte . . . pero será quebrantado, aunque no por poder humano” (8:24-25). Dios podía quitarle la fuerza al más poderoso en un abrir y cerrar de ojos.

Entonces, ¿qué era lo que Moisés poseía? ¿Qué es lo que cualquiera de nosotros puede verdaderamente poseer?

Una vara. La vara en la mano de Moisés representaba su capacidad de elegir. La vara, que podía ser orientada hacia cualquier dirección y conducir a Moisés por cualquier camino, era todo lo que él realmente tenía. Y eso es cierto para nosotros también. Todo lo que cualquiera de nosotros realmente tiene es el poder de elegir: lo que vamos a decir, lo que vamos a hacer, qué vamos a creer y cómo vamos a reaccionar ante cualquier situación en la que podríamos encontrarnos. El poder de elegir es todo lo que tenemos, pero también es todo lo que necesitamos. El poder de elección propicia oportunidades para todas las demás bendiciones.

La porción de la Torá de esta semana nos recuerda que poseemos el gran regalo de escoger. Así, leemos: “¡Ahora escucha! En este día, te doy a elegir entre la vida y la muerte, entre la prosperidad y la calamidad” (Deuteronomio 30:15). Dios nos da la opción – en todas las situaciones – de elegir la vida y la prosperidad o la muerte y la calamidad. La elección está completamente en nuestras manos. Debemos orar a Dios para que él nos ayude a elegir sabiamente, para saber qué camino es el correcto para nosotros, y luego tener la valentía de escogerlo.