Todo está bien

Israel continuó: ‘Vete a ver cómo están tus hermanos y el rebaño, y tráeme noticias frescas’. Y lo envió desde el valle de Hebrón…” (Génesis 37:14, NVI)

La porción de la Torá de esta semana, Vaiéshev, es de Génesis 37:1 – 40:23 y de Amós 2:6 – 3:8.

Ya para el momento en que la relación entre José y sus hermanos se había deteriorado por completo, Jacob estaba desesperado por preservar a su familia. Jacob envió a José adonde estaban sus hermanos en misión de paz, con el fin de saber cómo estaban y asegurarse de que todo marchara bien. “Anda y ve si están bien tus hermanos…”.

Los eruditos enseñan que también había un consejo implícito en la instrucción de Jacob. De esta manera, presentan una lectura alternativa del versículo: “Ve a ver qué es lo que está bien con tus hermanos…”. En otras palabras, ya basta de ver lo malo en ellos, ¡ve a buscar lo que tienen de bueno! Encuentra sus puntos positivos y enfócate en ellos, en lugar de señalar todos los aspectos que necesitan mejorar.

En el siglo xvi, Miguel Ángel creó una de las piezas más espectaculares de arte que el mundo haya visto jamás. El David de Miguel Ángel es una estatua tallada del famoso rey de Israel, de aproximadamente 5 metros. Pero lo realmente interesante de esta monumental obra de arte, es el hecho de que fue hecha de un bloque de mármol que todos los otros artistas de la época habían rechazado. Las muchas anomalías de la piedra, persuadieron a muchos escultores talentosos de que no era posible crear belleza a partir de un bloque de mármol tan imperfecto.

Pero Miguel Ángel la inspeccionó y vio el verdadero potencial dentro de aquella piedra. Miguel Ángel dijo una vez: “Cada bloque de piedra tiene una estatua en su interior, y la tarea del escultor es descubrirla”. Miguel Ángel no era solo genial en la creación de arte, también era un maestro en encontrarla. Él sabía cómo ver el bien y la belleza en todo.

Eso es precisamente lo que Jacob quería que su precioso hijo José aprendiera. Él quería que José encontrara la belleza en sus hermanos, que viera el bien en ellos, que descubriera a Dios en ellos, incluso si tenían algunas imperfecciones. Por desgracia, en el caso de José, esta lección parental llegó un poco tarde. El daño ya estaba hecho y sus hermanos ya habían sellado su destino. Sin embargo, no es demasiado tarde para nosotros, podemos seguir el consejo de Jacob y salvar muchas relaciones en riesgo.

¿Qué vemos cuando miramos a otras personas? ¿Vemos sus imperfecciones? ¿Las vemos como los colegas de Miguel Ángel veían aquel bloque de mármol defectuoso? Podemos, más bien, tomar la decisión de mirar a las personas a través de los ojos de un maestro de las artes y ver su belleza. Mientras es posible que otros vean a un ser humano imperfecto y áspero, nosotros podemos optar por ser los que descubramos la belleza oculta en su interior. Cuando veamos la belleza y la bondad oculta en las personas que nos rodean, es posible que ellas también las vean.