Testigo de Dios

“Ustedes son mis testigos”, afirma el SEŇOR, “son mis siervos escogidos, para que me conozcan y crean en mí, y entiendan que yo soy. Antes de mí no hubo ningún otro dios, ni habrá ninguno después de mí”. — Isaías 43:10

La porción de la Torá de esta semana, Bereshit, es de Génesis 1:1 – 6:8 y de Isaías 42:5 – 43:10.

Cada sábado en la sinagoga, justo después de la lectura de la porción semanal de la Torá, se lee una porción de los Profetas. Los versículos de los Profetas están siempre conectados a la porción de la Torá. No se tiene que buscar mucho para encontrar la conexión entre Isaías 42 – 43 y el comienzo del Génesis. Génesis comienza con la historia de la creación. La porción de Isaías termina con estas palabras: “Ustedes son mis testigos (…) No ha habido ningún dios antes de mí, ni lo habrá después”. Necesitamos dar testimonio de que Dios es el ser eterno que creó el mundo.

 ¿Cómo actuamos como testigos de Dios? Los eruditos explican que lo hacemos mediante la observancia del día de reposo.

Dele un vistazo al quinto de los Diez Mandamientos: “Durante seis días trabajarás y harás toda tu obra,  pero el día séptimo es de reposo en honor del SEŇOR tu Dios (…) Porque yo, el SEŇOR, hice en seis días los cielos, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero reposé en el día séptimo” (Éxodo 20:9-11, RVC).

 Al observar el día de reposo, reconocemos que Dios creó el mundo en seis días y descansó en el séptimo. Durante un día, cada semana, recordamos que aunque pasamos la mayor parte de nuestras vidas trabajando y creando, sólo hay un verdadero creador y él es nuestro Dios.

Hace unos años, Benjamín Netanyahu, fue entrevistado en el programa Larry King Live. Larry le dijo: “Usted vive en el centro de un mundo hostil. ¿Alguna vez puede realmente relajarse?”. Netanyahu respondió: “Sí, y le diré cuándo. Todos los sábados tenemos un día libre. Tomo una hora y media y leo la Biblia con mi hijo más joven. Entonces me relajo y recibo mucha fuerza espiritual”.

Muchas personas piensan erróneamente que el sábado no es más que un día de descanso físico, porque no comprenden la totalidad de su significado. El sábado es un día de conexión espiritual. Es un día para reconocer a Dios como el Señor del Universo y estudiar su Palabra. No nos abstenemos de trabajar sólo para tener un breve descanso antes de volver a la rutina del día siguiente; detenemos la actividad, para poder ejercitar nuestra alma.

Todos necesitan recargar sus baterías, pero asegúrese de reanimar su alma también. Tome un día a la semana para concentrarse en todas las cosas espirituales. Ese día de la semana le dará dirección a los otros seis y más sentido a su vida.