Sembrar luz

La luz se esparce sobre los justos,
y la alegría sobre los rectos de corazón
. — Salmo 97:11

¿Ha conocido a alguien que realmente brilla? El Salmo 97 nos enseña que la luz brilla sobre los justos. La mayoría de nosotros hemos tenido la suerte de encontrarnos con una o dos personas que irradian bondad, justicia y paz. Pero hay otra forma de entender el versículo. En los manuscritos hebreos el versículo dice: “La luz ha sido sembrada para el justo”. Este matiz es importante y le da un nuevo significado al versículo.

Los eruditos judíos entienden el versículo de esta manera: la luz se siembra a causa de los justos. Cada vez que una persona justa habla o actúa, se “siembra” luz, por así decirlo, tal como se siembra una semilla. ¿Qué pasa con una semilla que se coloca en la tierra? Brota, crece y con el tiempo se convierte en una planta o árbol. El árbol entonces da fruto, que contiene otras semillas, que a su vez, si se plantan en la tierra, con el tiempo, ¡pueden llegar a formar todo un bosque! Tal es el poder de una pequeña pero potente semilla. Tal es el poder de las acciones justas.

Una imagen vale más que mil palabras, así que guarde esta imagen en su mente: Imagínese sembrando un árbol de luz. Imagine cómo se convierte en un ser vivo, hermoso y radiante. Ahora imagine un bosque lleno de estas criaturas luminiscentes, ¡pueden iluminar un mundo entero! En este salmo, el rey David nos dio una imagen poderosa: una que hace entender la potencia de un pequeño acto de justicia.

Uno nunca sabe que tan lejos brillará una buena acción. Hace poco vi un video corto acerca de la bondad, que ilustra cómo podría ser la vida algún día, en un mundo mesiánico. El video comienza con un niño en un monopatín. El niño se resbala y cae, pero un albañil lo ayuda. El niño sonríe y luego ve a una mujer anciana cruzando la calle cargada de víveres; el niño elige “devolver el favor” y le ayuda a la señora con sus paquetes. El video continúa durante varios minutos con cada beneficiario de un acto de bondad brindándole bondad a otra persona, hasta que la historia termina donde comenzó: una camarera a la que le dieron una bondadosa propina, le ayuda al albañil que inició la cadena de acontecimientos, al darle un vaso de agua fresca. De un único acto surgió todo un bosque de bondad.

¿Qué semillas de luz puede usted sembrar hoy? ¿Puede sonreír o halagar a un desconocido albañil? ¿Puede ofrecerle ayuda a alguien? Que su intención hoy sea la de sembrar tanta luz como le sea posible. Puede tomar unos momentos, o tal vez décadas, pero sus semillas crecerán, y cuando lo hagan, su luz brillará sobre usted también.