Sea amable

Por tanto, así dice el Señor: “No me han obedecido, pues no han dejado en libertad a sus hermanos. Por tanto, yo proclamo contra ustedes una liberación’, afirma el Señor: ‘dejaré en libertad a la guerra, la pestilencia y el hambre, para que lo que les pase a ustedes sirva de escarmiento para todos los reinos de la tierra.” — Jeremías 34:17

La porción de la Torá de esta semana, Mishpatim, es de Éxodo 21:1-24:18 y de Jeremías 34:8-34:22.

En el versículo de apertura de la Haftará de esta semana en el libro de Jeremías, nos enteramos de que el rey Sedequías había mandado a los hijos de Israel a liberar a todos los esclavos. El resto de la porción gira en torno al tema de la esclavitud, y es lo que vincula la Haftará con la sección de la Torá que inició con las leyes relativas a la esclavitud. A un nivel más profundo, hay un mensaje importante para nosotros también.

Pero para empezar, veamos algunos antecedentes. Esta escena tuvo lugar justo antes de que el Reino del Sur de Judá fuera enviado al exilio. Nabucodonosor, rey de Babilonia, había puesto sitio alrededor de Jerusalén, lo que indica que el exilio estaba a punto de comenzar. En respuesta, Sedequías, rey de Judá, mandó a su pueblo a liberar a sus esclavos. El pueblo obedeció sus órdenes, y como resultado, la amenaza babilónica desapareció.

Sin embargo, en lugar de volverse a Dios en gratitud, la respuesta de los judíos fue obligar a los esclavos, que apenas se habían liberado, ¡a volver a la esclavitud! Esto enfureció en gran manera a Dios y su respuesta fue entregar al pueblo judío a los babilonios. Dios le dijo a su pueblo: “No me han obedecido, pues no han dejado en libertad a sus hermanos. Por tanto, yo proclamo contra ustedes una liberación . . . . dejaré en libertad a la guerra, la pestilencia y el hambre.

Algunas preguntas. En primer lugar, ¿por qué la respuesta de Sedequías a la amenaza de los babilonios fue decretar que se debía liberar a todos los esclavos? ¿No acabamos de leer en Éxodo 21 que la esclavitud se permitía bajo las circunstancias apropiadas? En segundo lugar, aunque los judíos hubieran reestablecido la esclavitud en condiciones prohibidas, ¿por qué se destacó aquel pecado en particular? La tradición judía enseña que el pueblo se había involucrado en todo tipo de fechorías terribles. Entonces, ¿por qué enfocarse en la esclavitud?

La respuesta a la primera pregunta es que, aunque la esclavitud se permitía como solución temporal en casos extremos, nunca debía ser permanente. Tal como se lee en Éxodo 21, todos los esclavos debían ser liberados después de seis años. Pero en los tiempos de Sedequías, esa ley no se observaba y él trató de corregir la situación.

Pero ¿por qué centrarse en aquel pecado en particular?

Una vez, un hombre se acercó a Hillel el anciano y le preguntó: “Cuéntame la Biblia entera mientras me paro en un solo pie.” Hillel respondió: “Lo que es odioso para ti, no se lo hagas a nadie más.” De hecho, la Biblia se resume en esta sencilla regla de oro.

La esclavitud, sobre todo cuando es forzosa, es la antítesis de la Palabra de Dios y su voluntad. Es por eso que se le puso énfasis a aquel pecado.

Nuestra Biblia contiene muchas palabras, pensamientos y órdenes; no hay escasez de comentarios para estudiarla y reflexionar en ella con el fin de comprenderla mejor. Pero no olvidemos nunca que todo se reduce a cómo nos tratamos unos a otros. Básicamente, se puede resumir en una frase bastante simple que nuestros padres, nuestros maestros y nuestro Dios nos han enseñado una y otra vez: ¡sea amable!