La creación del hombre

Y dijo: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.” — Génesis 1:26

La porción de la Torá de esta semana, Bereshit, es de Génesis 1:1 – 6:8 y de Isaías 42:5 – 43:10.

Los críticos de la Biblia buscan pleitos con el versículo 26 del primer capítulo de Génesis: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre…”. ¿Quién es “nosotros”? ¿A quién le está hablando Dios? ¿Puede ser que haya más de un Dios?

El Baal Shem Tov, un maestro jasídico del siglo xviii, ofrece la siguiente explicación: ¿A quién le está hablando Dios cuando crea al hombre? Dios le está hablando al hombre mismo.

Trate de imaginarse a Dios volviéndose hacia el alma del hombre y contándole de esta gran oportunidad de tomar un cuerpo físico y entrar en un mundo material. Luego, continúa Dios, el hombre se convertirá en algo extraordinario, incluso mayor que los ángeles; se convertirá en la primera persona de la raza humana.

Ahora bien, todo el mundo sabe que el nombre del primer hombre fue Adán. Pero, ¿sabe usted cómo le fue dado ese nombre?

Adán tiene dos significados. Puede significar “tierra”, como la palabra hebrea adamah; Adán fue hecho de tierra. Sin embargo, también puede significar “similar”, como la palabra hebrea adameh; Adán estaba destinado a ser semejante a Dios. Dios y Adán tenían una misión conjunta: tomar la tierra material y convertirla en algo espiritual y semejante a Dios. Dios iniciaría el proceso, pero Adán tendría que terminarlo. Juntos, crearían la asombrosa criatura llamada “hombre”.

Los seres humanos han sido creados sin terminar, por así decirlo. Juntos, con la ayuda de Dios, tenemos la oportunidad de convertirnos en la más grande de las creaciones de Dios; o bien, Dios no lo quiera, podemos convertirnos en algo más bajo que un insecto; a nosotros nos toca elegir. Dios nos ha dado la magnífica oportunidad de ser parte tanto de la creación como de la dirección de nuestras vidas. Depende de nosotros crear una vida piadosa y acercarnos a él.

Haga lo siguiente: Diseñe su vida ideal. Todo edificio necesita un plano y cada persona necesita uno también. ¿Para usted, cómo sería el plano de su vida?

Describa la persona que quiere ser. Luego, haga un plan de acción. ¿Qué tipo de cosas necesita hacer para llegar a ser esa persona ideal? ¿Qué tipo de herramientas le ayudarán a alcanzar su meta? ¿Hay personas que le pueden ayudar? ¿Qué tipo de consejo puede buscar?

Como toda gran obra maestra, somos obras en curso que tomarán mucho tiempo para terminarse; pero con paciencia y persistencia podemos mejorar cada día un poco más.