Refugio en la tormenta

Durante siete días vivirán bajo enramadas. Todos los israelitas nativos vivirán bajo enramadas, para que sus descendientes sepan que yo hice vivir así a los israelitas cuando los saqué de Egipto. Yo soy el Señor su Dios. – Levítico 23:42‑43

Nota a nuestros lectores: Esta semana marca la celebración de Sucot, una de las festividades más alegres del calendario judío. A lo largo de esta semana, nuestras reflexiones se relacionarán con esta fiesta establecida en la Biblia. Dado que algunos de los días asociados a esta celebración son días en los que no se trabaja, estas reflexiones se han preparado con antelación para usted.

Tengo una amiga que pasaba mucho tiempo preocupándose, tanto así, que buscó ayuda profesional. Un día, con entusiasmo me contó que estaba mejorando mucho. “Rabino, ¡mi terapeuta me dio el más poderoso de los ejercicios!”, me dijo. “Todas las noches me imagino que estoy caminando por un desierto cuando viene una gran tormenta. Me detengo, tomo una tienda de campaña de mi mochila, paso la tormenta dentro de mi tienda y salgo ilesa. Luego empaco y sigo adelante.” Esta visualización le ayudó a mi amiga internalizar la idea de que ella no tenía que preocuparse tanto, ya que podía superar cualquier tormenta. ¡Y funcionó!

Después de pensar en la experiencia de mi amiga, me di cuenta de que su técnica de visualización no era tan diferente de la observancia judía de Sucot. Sólo que en nuestro caso, tenemos que trabajar mucho menos. Los hijos de Israel caminaron por el desierto y fueron capaces de superar todas las tormentas. Pero no era porque llevaban tiendas nuevas y fáciles de armar. No, fue porque en cada ocasión, Dios les proporcionaba el refugio que necesitaban.

Cuando Dios sacó a los israelitas de Egipto, en un viaje de 40 años por el desierto, él les suplió todas sus necesidades. Hubo maná del cielo para alimentarlos, y de acuerdo con los eruditos, no era necesario que lavaran la ropa, ya que esta crecía con ellos. Dios también les proporcionó a los israelitas vivienda: “ . . . cuando yo saqué de Egipto a los israelitas, los hice vivir bajo enramadas” (Levítico 23:43). Algunos eruditos creen que Dios albergó a las familias en chozas de verdad, mientras que otros creen que las chozas eran realmente las Nubes de Gloria que rodeaban la nación por todos lados. No obstante, todos están de acuerdo en que Dios resguardaba a sus hijos. Su providencia y protección es lo que celebramos y recordamos durante Sucot.

En Sucot, vamos más allá de la visualización; realmente recreamos la experiencia. Construimos pequeñas chozas temporales y vivimos en ellas durante siete días. Allí comemos, dormimos y vivimos a la intemperie, completamente dependientes de la protección de Dios. Cuando el otoño llega, la mayoría de la gente se traslada a sus hogares para protegerse. Sin embargo, es precisamente entonces cuando decidimos vivir afuera en un gran gesto que proclama que no tenemos miedo ni de la lluvia, ni del frío, ni de nada. No hay necesidad de preocuparse, porque estamos al abrigo de Dios.

Ya sea que usted construya una sucá este año o simplemente se la imagine, recuerde que Dios es su refugio. Tal como él les proveyó a los hijos de Israel en el desierto, así también continuará supliendo todas nuestras necesidades y nos protegerá durante cualquier tormenta.