¿Qué es lo correcto?

¿Por qué será borrado el nombre de nuestro padre de su familia? ¿Por no haber tenido hijos? Danos alguna heredad entre los hermanos de nuestro padre. — Números 27:4

La porción de la Tora de esta semana, Pinjas, es de Números 25:10-30:1, y la Haftará es de 1 Reyes 18:46  9:21.

Se cuenta una historia acerca de un gran estudioso de la Torá en Polonia, que atraía a cientos de estudiantes a sus clases. Aquel rabino era conocido porque era brillante; se dice que era capaz de responder prácticamente a todas las preguntas que le lanzaran y de demostrar sus teorías frente a cualquier problema que sus alumnos y colegas le pudieran plantear.

Un día, un joven que nunca antes había hablado en la clase del rabino, levantó la mano y le hizo una pregunta que implicaba que el rabino estaba equivocado sobre la teoría que había estado explicando. El rabino miró a su alrededor y se dio cuenta de que había un anciano sentado en la audiencia, al que nunca había visto antes. Entonces miró al joven y le dijo: “Puede que tengas razón; voy a tomarlo en cuenta.”

Después de la conferencia, uno de los mejores estudiantes del rabino se le acercó, claramente angustiado. “¡Rabí! ¿Por qué dejó que ese joven insinuara que usted estaba equivocado? Claramente usted estaba en lo correcto. ¡Incluso yo podría haber probado su teoría!” El rabino le explicó al estudiante que después de haber visto al anciano, se dio cuenta de que posiblemente el joven estaba tratando de impresionarlo y él no quería avergonzarlo. Al cabo de unos días, se hizo evidente lo que estaba pasando: el joven se había comprometido con la hija del anciano.

Para un líder verdadero y un estudioso sincero, nunca se trata de estar en lo correcto; se trata de hacer lo correcto. No se trata de salvar las apariencias; se trata de salvar vidas y ayudar a las personas a las que se sirve.

En la porción de la Torá de esta semana, cinco hermanas huérfanas fueron a donde Moisés y desafiaron su ley. La ley dada por Moisés establecía que la tierra en Israel se pasaba de padres a hijos. Las hijas vivían de la tierra de sus hermanos hasta que se casaban, y entonces sus maridos eran los que les proveían. Las cinco jóvenes llegaron frente al sabio más grande de la época, Moisés, y le dijeron: Tenemos un problema con su ley. Es injusta. Nuestro padre no tuvo hijos, por lo que nosotras debemos heredar su tierra.

¿Qué dijo Moisés? ¿Les dijo acaso que cómo se atrevían a cuestionar su autoridad, o que lo sentía pero que así eran las cosas? No. Moisés, en esencia, respondió: Voy a preguntarle a Dios. Moisés estaba sugiriendo que las jóvenes posiblemente tenían razón y que él podría estar equivocado. Al final, Dios instruyó a Moisés que les diera a las jóvenes su legítima herencia, cosa que él ciertamente hizo.

Todos podemos aprender de la humildad y abnegación de Moisés. Está bien estar equivocado y no saber  todas las respuestas. Las personas más sobresalientes no son las que siempre tienen la razón; son las que se esfuerzan por hacer lo correcto, pase lo que pase.