Por encima del sol

“Lo más absurdo de lo absurdo”, dice el Maestro, “lo más absurdo de lo absurdo, ¡todo es un absurdo!” ¿Qué provecho saca el hombre de tanto afanarse en esta vida? – (Eclesiastés 1:2‑3)

Nota a nuestros lectores: Esta semana marca la celebración de Sucot, una de las festividades más alegres del calendario judío. A lo largo de esta semana, nuestras reflexiones se relacionarán con esta fiesta establecida en la Biblia. Dado que algunos de los días asociados a esta celebración son días en los que no se trabaja, estas reflexiones se han preparado con antelación para usted.

Cada festividad judía se asocia con un libro particular de la Biblia, que se lee en el propio día de la celebración. En Pesaj, leemos el Cantar de los Cantares; en Shavuot, el libro de Rut. Así, en la festividad de Sucot, leemos el libro de Eclesiastés.

Eclesiastés es la traducción latina de la palabra hebrea Kohelet. Kohelet significa literalmente “recolector,” pero a lo largo del libro, se utiliza en el sentido de “maestro.” Es un término que Salomón, el autor, usa como título del libro y también para referirse a sí mismo. Él ha recolectado todo ese conocimiento y lo comparte con nosotros en esta obra épica. ¿Y cuál es la conclusión a la que llega? Se puede resumir en quizás la frase más conocida y la que a la vez inicia y concluye el libro de Eclesiastés: “Lo más absurdo de lo absurdo, ¡todo es un absurdo!

¿Cómo debemos de entender esas palabras? ¿Realmente no tiene sentido nuestra vida? ¿Y qué tiene que ver esto con Sucot?

La respuesta se puede encontrar en el versículo que sigue: “¿Qué provecho obtiene el hombre de todo el trabajo con que se afana debajo del sol?” (Eclesiastés 1:3). La frase clave es “debajo del sol.” La vida debajo del sol es lo que el maestro encuentra absurdo.

La frase “debajo del sol” se refiere a la vida en la tierra. La ley no escrita del mundo físico en que vivimos es: “El que muere con más juguetes gana.” Las personas dedican sus vidas a la adquisición de las mejores casas, los automóviles más lujosos y lo último en tecnología. Sin embargo, al final de la vida, aquellas cosas no tienen ninguna importancia. Uno no puede disfrutar de sus juguetes cuando está muerto, y dado que ese es el destino de cada persona, ¿cuál es el sentido de trabajar para obtener todas esas cosas inútiles?

Salomón enseña que nada de lo que se puede lograr “debajo del sol” tiene un valor real y duradero. Sin embargo, también existe la vida “por encima del sol.”

Sobre el sol existe otro mundo, el mundo espiritual. Ese es el único lugar donde todo lo que adquirimos tiene verdadero valor. Y las cosas que podemos adquirir que tienen un valor real y duradero, no son para nada cosas; son nuestras buenas obras y nuestro servicio a Dios. Sólo eso va a quedarse con nosotros para siempre y sólo eso tiene sentido.

En Sucot, cuando nos sentamos en nuestras endebles chozas con sus frágiles techos, nos damos cuenta de lo efímero y vulnerable que realmente es lo que construimos en este mundo. Nuestra visión no se ve empañada por un techo robusto y seguro que bloquea la vista del gran espacio más allá del sol y la luna. Podemos ver más lejos y reconocer que la vida “debajo del sol” es solamente un pasadizo. Por encima del sol es donde vamos a vivir en última instancia, y sólo allí la vida adquiere significado.