Nunca en el olvido

Pero Sion dijo: “El Señor me ha abandonado; el Señor se ha olvidado de mí.” ¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! — (Isaías 49:14-15)

La porción de la Torá de esta semana, Ekev, es de Deuteronomio 7:12 – 11:25, y la Haftará es de Isaías 49:14 – 51:3.

Imagine que usted es un joven judío en Europa a finales del siglo xix. El Holocausto no ha sucedido todavía, pero abundan los pogromos, los libelos de sangre y la pobreza. La vida es dura para el pueblo judío sin una patria segura. Usted ha leído la Biblia y ha estudiado con los rabinos. Le dicen que en algún sitio de Medio Oriente hay un lugar para los judíos. Le hablan de cómo los judíos una vez florecieron allí, hasta que fueron exiliados.

Le prometen que algún día los judíos volverán, y usted diariamente ora por la redención. Pero han pasado 2,000 años. Durante dos milenios los judíos han estado pidiendo regresar a su patria, sin embargo, todavía se encuentran en el exilio. ¿Hay esperanza? ¿Sucederá? En sus horas más sombrías, se pregunta: ¿Nos ha olvidado Dios?

La Haftará de esta semana es la segunda de siete porciones de las Escrituras que se leen entre Tishá B’Av ––el día en que se conmemora una serie de tragedias que ha sufrido el pueblo judío a lo largo de la historia–– y los Días Más Sagrados, comenzando con Rosh Hashaná. Estas lecturas, de manera apropiada, se llaman Los Siete Consuelos. Son selecciones de los profetas que hablan de tiempos mejores para el pueblo judío, y tienen el propósito de llevar a las personas de la desesperanza que se siente en Tishá B’Av a la salvación y redención de Iom Kipur.

En el versículo de apertura de la Haftará de esta semana, leemos: “El Señor me ha abandonado; el Señor se ha olvidado de mí.” Al igual que los judíos durante el largo exilio antes del renacimiento milagroso de Israel, los judíos en aquellos tiempos también se preguntaban si Dios se había olvidado de ellos.

¿Se puede identificar con eso? A veces oramos y oramos por algo, y parece que nuestras oraciones no tienen respuesta. ¿Cuándo voy a encontrar trabajo? ¿Cuándo nos bendecirá Dios con hijos? A veces la espera es tan larga que nos sentimos olvidados. Pero nuestro Padre Celestial nunca se olvida de nosotros.

El siguiente versículo dice: “¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho?” Es casi imposible que una madre se olvide de su querido y precioso niño, y Dios es aún más atento con nosotros: “Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré!” Incluso si las personas más cercanas a nosotros nos abandonan, Dios nunca nos olvida. Somos sus hijos, sus seres queridos. ¡Nunca quedaremos en el olvido!

La próxima vez que usted o alguien que usted conoce piense que Dios lo ha olvidado, lea Isaías 51:3: “En ella encontrarán alegría y regocijo, acción de gracias y música de salmos.” Después de 2,000 años de espera, las promesas de Dios se han cumplido en nuestros tiempos. Una vez más, hay alegría y canto en Jerusalén, tal como prometieron los profetas. Aunque la espera fue larga, Dios nunca se olvidó de sus hijos, del pueblo judío; y él jamás se olvidará de usted.