Nuestros descendientes

Ésta es la historia de Isaac, el hijo que tuvo Abraham. — Génesis 25:19

La porción de la Torá de este semana, Toldot, es de Génesis 25:19 — 28:9 y de Malaquías 1:1–2:7.

La porción Toldot de la Torá, “descendencia”, y la porción Noaj, comienzan casi de la misma manera: En la primera leemos: “Éstos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac”. En la segunda leemos: “Éstos son los descendientes de Noé” (Génesis 6:9, RVR1995). En hebreo, las frases son idénticas. Y esto desconcierta a los eruditos. Si las palabras de apertura son las mismas, ¿por qué los nombres de ambas porciones no son paralelos? Si Noé fue elegido como título para la lectura referente a él y a su familia, ¿por qué no se le da el mismo trato al nombre de Isaac?

Repasemos. Hace unas semanas, explicamos que a la porción de la Torá de Noé se le dio el nombre de su protagonista con el fin de enseñarnos el poder de la influencia de una persona sobre las generaciones venideras. La historia del diluvio era la historia de la humanidad, pero todo dependía de una sola persona, y esa persona era Noé. Así, él se convierte en la figura central.

Ahora, echemos un vistazo a la lectura de esta semana. Es la historia de Jacob y del nacimiento de Esaú, Esaú vende su primogenitura y Jacob recibe las bendiciones del primogénito. Esta es la historia de Isaac y su familia, pero el énfasis no está en Isaac, está en sus hijos. La línea de la historia de nuestra porción de esta semana es: ¿quién continuará el legado de Abraham e Isaac?

En la cultura judía, la gente le da mucho valor al linaje de la familia de una persona. Por ejemplo, la mayoría de las personas de apellido “Cohen” pueden afirmar que provienen de la prestigiosa tribu de Levi y del grupo de sacerdotes llamado cohanim. Otros pueden rastrear su herencia hasta rabinos legendarios que vivieron hace décadas o siglos. Aún más, algunos incluso pueden trazar el origen de sus familias hasta el rey David. Pero, tengo un amigo que solía decir: “Eso es bueno. Sin embargo, más importante que el que vino antes de mí es el que vendrá después de mí”. Es formidable poder afirmar que se tiene un linaje prestigioso, pero aún más impresionante es ser el antepasado de grandes hombres y mujeres por venir.

Así, este es el mensaje de la porción de la Torá de esta semana. Noaj celebra a aquellos que vinieron antes que nosotros. Toldot nos pide que consideremos a los que nos seguirán. Noaj se trata de la herencia que hemos recibido. Toldot se trata de la herencia que transmitimos.

¿Cuál será su legado? Mucho después de que hayamos dejado atrás la etapa de nuestra vida, nuestros hijos, con la ayuda de Dios, serán protagonistas en la historia más grande que el mundo jamás haya conocido.