Nuestro padre y rey

Nota a nuestros lectores: La celebración judía de la Pascua se lleva a cabo durante ocho días. Dado que no se puede trabajar durante los días más santos de la Pascua, estos devocionales fueron preparados para usted de antemano.

Al llegar a la parcela de Nacón, los bueyes tropezaron; pero Uza, extendiendo las manos, sostuvo el arca de Dios. Con todo, la ira del Señor se encendió contra Uza por su atrevimiento y lo hirió de muerte ahí mismo, de modo que Uza cayó fulminado junto al arca. — 2 Samuel 6:6–7

La porción de la Torá de esta semana, Shemini, es de Levítico 9:1—11:47 y la Haftará es de 2 Samuel 6:1–19.

Una vez, un compañero rabino explicó su trabajo como líder espiritual de esta manera: “Mi trabajo es poner incómodas a las personas que están cómodas y cómodas a las que se encuentren incómodas”. Obviamente el trabajo de cualquier clérigo es consolar a los que están sufriendo. Pero mi amigo también quería hacer hincapié en que no es bueno que las personas lleguen a estar demasiado cómodas con ellas mismas ni con Dios. Una persona que está totalmente satisfecha consigo misma no se presionará para crecer. Una persona que está demasiado cómoda con Dios podría desviarse de su obediencia a él.

La lectura de la Torá de esta semana y la Haftará comparten con nosotros el peligro de estar demasiado “cerca” de Dios. En la porción de la Torá, los hijos de Aarón trajeron una ofrenda a Dios. El problema es que “ofrecieron ante el Señor un fuego que no tenían por qué ofrecer” (Levítico 10:1, NVI). Como castigo por acercarse a Dios cuando no estaban autorizados para hacerlo, Nadab y Abiú fueron asesinados.

En la Haftará, David estaba llevando el arca santa a su ciudad, Jerusalén. Durante la alegre procesión, sucede una tragedia. Cuando uno de los bueyes que llevaba el arca tropieza, un hombre llamado Uza toca el arca con el fin de estabilizarla. Como resultado, Uza muere: “…la ira del Señor se encendió contra Uza por su atrevimiento y lo hirió de muerte ahí mismo”.

¡Se entiende por qué David se alarmó y ya no quería el arca de Dios tan cerca de él! ¿Recuerda la temible escena de la película Los Cazadores del Arca Perdida, cuando los malvados abren el arca y se derriten, volviéndose nada? Con razón David tuvo miedo de tener la santa presencia de Dios a su lado. Así que envió el arca a otro lugar.

El arca fue enviada a la casa de Obed Edom y permaneció allí por tres meses. Durante esos tres meses, la casa de Obed Edom prosperó tanto que era obvio para todos que el arca había traído las bendiciones. Después de eso, David se arrepintió y alegremente llevó el arca a su ciudad.

David aprendió que tenía que haber un equilibrio entre la cercanía a Dios y la separación reverente. Tener sólo temor de Dios limita las bendiciones que pueden venir a través de una estrecha y amorosa relación con Dios. Pero sólo amar a Dios sin ningún tipo de miedo o respeto, socava nuestra relación con él e incluso puede llevarnos al pecado. Dios es nuestro Padre amoroso, pero también es nuestro Rey. Como nuestro Padre, nos ama incondicionalmente. Como nuestro Rey, debemos respetarlo y obedecerlo. Es nuestro trabajo relacionarnos con él de ambas maneras y mantener un sano equilibrio entre ellas.