No tema

Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará. – Deuteronomio 31:6

La porción de la Torá de esta semana, Vayelej, es de Deuteronomio 31:1-30, y la Haftará es de Oseas 14:2-10.

En la lectura de esta semana, Moisés le dijo al pueblo que él estaba a punto de morir. Él no entraría con ellos a la Tierra Prometida; en su lugar, su discípulo Josué se haría cargo y dirigiría a los hijos de Israel.

Ahora, tomemos un momento para considerar el impacto que este mensaje debe haber tenido sobre el pueblo de Israel. Hasta ese momento, Moisés era la única persona que los había liderado. Fue Moisés quien sacó a sus padres de Egipto y los guio a través del desierto. Fue Moisés quien ascendió a la cima de la montaña con el fin de recibir y traerles la Palabra de Dios. Después de que los israelitas pecaron con el becerro de oro, fue Moisés quien oró por ellos y consiguió el perdón de Dios. Moisés era más que un líder; era un padre, un consejero, un salvador.

Justo cuando Moisés estaba a punto de partir, el pueblo se enfrentaba a su mayor reto. Anteriormente en Deuteronomio 9, leemos una descripción de lo que les esperaba a los israelitas. Se les había dicho que iban a enfrentarse a gigantes que eran más grandes y fuertes que ellos. Se les había ordenado conquistar ciudades que estaban rodeadas de fuertes muros impenetrables. ¡Vaya desafío!

Y sin embargo, Dios, por medio de Moisés, tranquiliza al pueblo con estas conmovedoras palabras: “Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones, pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará.” En esencia, Dios les estaba diciendo: “Tendrán éxito porque yo estoy con ustedes, y seguiré estando con ustedes siempre.”

Hace poco se le pidió al comediante Jim Carrey que diera un discurso de graduación en una universidad. El siguiente es uno de los consejos que les dio a los nuevos graduados: “Ahora el miedo va a ser un agente en sus vidas, pero ustedes pueden decidir qué tanto . . . están listos y son capaces de hacer cosas bellas en el mundo . . . nunca dejen que el miedo los ponga en contra de su alegre corazón.”

Hoy, quiero animarle a elegir la confianza sobre el miedo, con la certeza de que Dios está con nosotros en cualquier batalla que podamos enfrentar. Puede que nos sintamos como los israelitas en la ribera del río Jordán, a punto de enfrentar una batalla monumental y de perder a su líder. Las cosas pueden parecer inciertas, difíciles e incluso imposibles. Pero hoy en día, debemos saber que Dios está con nosotros, tal como él les dijo a los israelitas en aquel entonces. Aun cuando hayan desaparecido las personas y cosas en las que hubiéramos confiado, Dios está siempre aquí. Si caminamos en fe y obediencia, Dios peleará nuestras batallas. Y cuando Dios pelea por nosotros, nada ni nadie puede prevalecer contra nosotros.