No hay señales a Jerusalén

No me permitiré cerrar los ojos,
   y ni siquiera el menor pestañeo,
antes de hallar un lugar para el Señor,
   una morada para el Poderoso de Jacob. — (Salmo 132:4-5)

Hoy en día es muy fácil encontrar Jerusalén. Uno tiene a su disposición una selección de mapas, y con la tecnología de Internet, incluso puede obtener una vista a nivel de la calle con sólo apretar un botón. Por el contrario, cuando los judíos vivían en la tierra de Israel hace unos cuantos milenios, encontrar Jerusalén no era tan sencillo, no sólo por la falta de tecnología, sino porque carecían incluso de la ayuda más básica. No había señales que condujeran a Jerusalén, y era así a propósito. El hecho de que tomara tiempo y esfuerzo encontrar el camino a Jerusalén era parte del plan de Dios.

Del mismo modo, la Biblia nunca reveló explícitamente el lugar donde se construiría el Templo de Dios. En el libro de Deuteronomio, leemos: “. . .buscarán el lugar que el Señor su Dios escoja. . . para poner allí la residencia de su nombre…” (12:5) Dios escogió el lugar donde habitaría, pero tendríamos que buscarlo.

El rey David fue el que encontró el lugar para la casa de Dios. Los eruditos enseñan que David escribió el Salmo 132 cuando descubrió el sitio designado para el Templo de Dios. En él, David escribió: “Señor, acuérdate de David y de sus muchas aflicciones; acuérdate. . . de la promesa que te hizo, cuando dijo: ‘No voy a refugiarme en mi casa, ni voy a entregarme al descanso; no me permitiré un momento de sueño, ni pegaré los ojos para dormirme, hasta que el Señor. . . tenga un lugar digno dónde residir.’” (vv. 1-5) David trabajó incansablemente día y noche, y no procuró descanso para sí, hasta que descubrió el lugar de la morada de Dios. Sólo entonces pudo David descansar en paz en su propio hogar.

No podemos dejar de preguntarnos por qué Dios hizo que fuera tan difícil encontrar el lugar de su morada. ¿Por qué David tuvo que trabajar tanto? ¿Por qué la Biblia no reveló explícitamente dónde debía de construirse el Santo Templo? ¿Por qué, una vez que se construyó el Templo, no había señales para llegar a él o a Jerusalén? Sin lugar a dudas, Dios quiere que lleguemos a él, así que ¿por qué entonces hacer que sea tan difícil?

Una persona puede recibir muchísimas cosas en la vida, pero nunca podrá recibir a Dios de la misma manera. Las personas tienen que trabajar para recibir a Dios. Cada individuo tiene que buscar a Dios si él o ella desean encontrarlo. Por eso es que Dios nos hace trabajar para encontrar la dirección de su casa. El fin es enseñarnos que siempre vamos a tener que invertir tiempo y energía en nuestra relación con él. Nadie nos puede dar a Dios; tenemos que descubrirlo por nosotros mismos a través de nuestro propio trabajo y persistencia.

Hoy en día, ya no tenemos que trabajar para encontrar Jerusalén, pero todavía tenemos que trabajar en nuestra relación con Dios. La oración, el estudio bíblico, ayudar a los demás, hacer preguntas y buscar respuestas, todas estas son excelentes maneras de desarrollar nuestra relación con Dios. ¿Cómo va usted a buscar a Dios hoy?