Moneda en llamas

“Cada uno de los censados deberá pagar como ofrenda al Señor seis gramos de plata, que es la mitad de la tasación oficial del santuario.” — Éxodo 30:13

La porción de la Torá de esta semana, Ki Tisá, es de Éxodo 30:11—34:35 y de 1 de Reyes 18:1–39.

Los eruditos enseñan que cuando Dios le ordenó a Moisés que cada israelita debía traer una moneda de medio siclo — seis gramos de plata — para poder participar en el censo, Moisés se sintió confundido en cuanto a lo que era medio siclo. En respuesta, enseña la tradición judía, Dios le mostró medio siclo en llamas, y entonces Moisés comprendió el significado.

Dos preguntas: Primero, ¿por qué fue tan difícil para Moisés pensar en cómo se veía medio siclo? ¡No parece una tarea demasiado difícil! En segundo lugar, ¿por qué Dios le mostró una moneda en llamas? ¿Qué significa esto?

Moisés conocía la apariencia física de medio siclo; simplemente no podía entender cómo se veía espiritualmente. El problema de Moisés era entender cómo un objeto tan mundano y con tan poco valor, podría llegar a ser santo ante el Señor.

Cuando Dios le mostró a Moisés la moneda en llamas, estaba exponiendo su verdadera esencia. Muy dentro de la pieza de metal había chispas de santidad, a la espera de ser liberadas. Cuando medio siclo se usaba para los propósitos de Dios, el “fuego” dentro de la moneda se liberaba e iba directamente al cielo, al igual que los sacrificios de animales.

Dios no buscaba una contribución física, sino una contribución espiritual: el acto de generosidad por parte de los hijos de Israel y su compromiso con la Palabra de Dios. Cuando ellos utilizaban medio siclo correctamente, se liberaba santidad y su potencial se desarrollaba.

El Rabino Elimelec, un rabino del siglo xviii, añadió otro nivel de significado: explicó que el fuego puede ser esclarecedor y avivador o destructivo y desgastante. El dinero tiene el potencial de ser ambos. Si se utiliza para las causas del mal, puede llevar a la destrucción a quienes directamente lo gastan y a muchos otros más. Pero cuando se utiliza para los propósitos de Dios, se convierte en una bendición para las personas que lo desembolsan y para muchas otras más. Como dice en Proverbios: “El que es generoso prospera; el que reanima será reanimado” (11:25). El acto de dar no nos mengua; nos hace aún más fuertes.

Hay un fuego profundo y sagrado ardiendo dentro de cada moneda o billete que nos llega a las manos. Nunca debemos tomar a la ligera la responsabilidad o desaprovechar la oportunidad de liberar el “fuego” y ser una bendición para otros. En el tiempo de Moisés, los hijos de Israel contribuyeron a los propósitos de Dios; hoy en día, nuestra obligación es la misma. Así que dé una donación benéfica hoy y deje que el fuego sagrado lo avive, lo guie y le traiga mucha luz a su vida.