Mi corazón es de él

El primer día tomarán frutos de los mejores árboles, ramas de palmera, de árboles frondosos y de sauces de los arroyos, y durante siete días se regocijarán en presencia del Señor su Dios. – Levítico 23:40

Nota a nuestros lectores: Esta semana marca la celebración de Sucot, una de las festividades más alegres del calendario judío. A lo largo de esta semana, nuestras reflexiones se relacionarán con esta fiesta establecida en la Biblia. Dado que algunos de los días asociados a esta celebración son días en los que no se trabaja, estas reflexiones se han preparado con antelación para usted.

Si usted entra en cualquier sinagoga en una de las siete mañanas de Sucot, es probable que encuentre adoradores sujetando una rama de palma y algunas ramas de mirto y sauce, junto con una cidra. El líder del servicio estará cantando algunos versos, mientras los congregantes sacuden estas cuatro especies en seis direcciones distintas: arriba, abajo, hacia atrás, hacia adelante, a la derecha y a la izquierda.

Para los no iniciados, el ritual judío de “sacudir el lulav” puede parecer un tanto extraño. Esta antigua tradición claramente tiene sus raíces en la Biblia, pero ¿cuál es su significado?

Los eruditos explican que cada una de las especies representa una parte diferente del cuerpo. La rama de palma, conocida como el lulav, es larga y delgada y representa la columna vertebral de una persona, que es el origen de nuestra capacidad de mover nuestras extremidades e irnos de un lugar a otro. Las hojas del mirto se asemejan a nuestros ojos y simbolizan nuestra capacidad de ver y discernir las cosas. Las hojas de sauce tienen la forma de la boca humana y representan nuestra capacidad de hablar, cantar y de expresarnos. Por último, la cidra se parece a un corazón humano. Este órgano simboliza las pasiones y las emociones, que son las fuerzas que impulsan todo lo que hacemos.

En conjunto, todas estas especies representan los dones que Dios nos ha dado para poder cumplir y lograr, crear y hacer. Pero como todo en la vida, esos dones se pueden utilizar para bien o para mal. Podemos usar lo que se nos da para sanar o herir. Podemos usar nuestras habilidades para servir a Dios, o podemos desarrollar una vida meramente egoísta. Dios nos da las herramientas para que hagamos algo de nuestra vida, pero somos nosotros los que determinamos la forma que tomará.

En Sucot, tomamos las cuatro especies juntas en nuestras manos, como si estuviéramos sosteniendo todos los talentos y las habilidades que Dios nos dio. Entonces, decimos una bendición y las dedicamos a Dios. Por último, señalamos en todas las direcciones para indicar que todo lo que vayamos a hacer con todo lo que se nos ha dado —en cualquier dirección que andemos o elijamos— será con el propósito de servir a Dios.

“Sacudir el lulav” es un acto de gran amor. Es apropiado que la palabra lulav puede desglosarse en las palabras hebreas lo y lev, que significan “para él es mi corazón.” Comenzamos el viaje de los Días Más Sagrados examinando nuestra relación con Dios, y lo terminamos dándole a él nuestro corazón y nuestras manos en un acto de entrega y amor.

Aproveche este tiempo en que los judíos de todo el mundo están celebrando Sucot para hacerse dos preguntas que pueden cambiarle la vida: ¿Qué talentos otorgados por Dios se me han dado?, y ¿cómo voy a utilizarlos para servir a Dios?