La unión hace la fuerza

No logro conciliar el sueño;
    parezco ave solitaria sobre el tejado. — Salmo 102:7

¿Alguna vez ha visto a los pájaros en el cielo? Ellos suelen viajar en grandes grupos. Las aves prefieren estar rodeadas unas de las otras en todo momento porque la unión hace la fuerza. En conjunto, las aves se mantienen mutuamente alineadas y se protegen unas a otras de los depredadores. Un pájaro solo, es vulnerable e inseguro. Pero dentro del grupo, un pájaro puede volar grandes distancias y sortear muchas tormentas.

En el Salmo 102, el rey David se siente como un pájaro solitario en lo alto de un tejado. Los eruditos enseñan que David no sólo se refería a sí mismo, sino también a la difícil situación del pueblo judío, sus descendientes. David presagió que en el futuro, todo el pueblo de Israel se sentiría igual que él se sentía cuando escribió este salmo: aislado, abandonado y solo.

Hoy en día, Israel se parece mucho a un “ave solitaria sobre el tejado.” Cuando Israel sufre ataques, la mayoría de los países apartan la mirada. Cuando se defiende, el mundo se apresura a denunciarla. Israel observa que sus enemigos consiguen, más que nunca antes, más y mejores armas. Pero ella está sola en el tejado, donde se puede ver claramente lo que está sucediendo. En el mundo, casi todos los demás, no pueden o no quieren ver la amenaza que enfrenta. Israel espera sola, vulnerable y asustada.

Por esta razón, el trabajo que hacemos aquí en La Fraternidad es tan importante. Cuando extendemos una mano amiga, le decimos a Israel que no está sola, que tiene amigos que la aman y están dispuestos a ayudarla. Un pequeño gesto de amistad significa mucho, y no podemos subestimar la capacidad que tenemos de darle fuerzas a Israel, tanto material como espiritualmente.

Por ejemplo, el caso de Nava Hivan de la ciudad de Kiryat Malachi, en el sur de Israel. Ella vive en un edificio que recibió el impacto directo de un cohete disparado desde Gaza durante la operación israelí “Columna de Defensa.” Tres personas murieron en ese ataque, y Nava y sus hijos pequeños tuvieron que sufrir momentos aterradores cuando sus amigos perdieron la vida. La Fraternidad cubrió los gastos para que Nava y su familia se trasladaran al norte de Israel durante la guerra, donde la familia se pudiera sanar, lejos de las sirenas, los cohetes y el peligro. Nava afirma que “saber que alguien se preocupa por nosotros apacigua mi alma y me da la fuerza para seguir adelante.”

Amigos, queremos darles las gracias por apoyar a Israel en sus momentos de necesidad. La unión hace la fuerza y juntos podemos ayudar a Israel a enfrentar cualquier tormenta. Que Israel sepa que nunca está sola.