La responsabilidad de la libertad

“‘En otras palabras, contarán cincuenta días incluyendo la mañana siguiente al séptimo sábado; entonces presentarán al Señor una ofrenda de grano nuevo.’” — Levítico 23:16

La porción de la Torá de esta semana, Emor, es de Levítico 21:1—24:23 y la Haftará es de Ezequiel 44:15–31.

La porción de la Torá de esta semana, ¡tiene más mandamientos que cualquier otra! Entre los 63 mandamientos que aparecen aquí, se encuentran las leyes relacionadas a los festivales judíos. El capítulo 23 comienza así: “Éstas son las fiestas que yo he establecido, y a las que ustedes han de convocar como fiestas solemnes . . . ” (v. 2). Se nos dan aquí las fechas y los protocolos para las celebraciones judías de todo el año.

Sin embargo, hay una excepción. Cada celebración tiene una fecha asignada, a excepción de Shavuot, la Fiesta de las Semanas. La Pascua es el día 15 de Nisán (23:6), Rosh Hashaná es el primer día de Tishrei (23:24), Iom Kipur es el décimo día de Tishrei (23:27) y Sucot es el día 15 de Tishrei (23:34). Sin embargo, para Shavuot no se especifica fecha alguna, sino que se le asigna el 50º día después del primer día de la Pascua.

La Pascua es la fiesta que celebra el éxodo de Egipto; Shavuot conmemora la entrega de la Torá, la Palabra de Dios, a la humanidad. Dios quiere que sepamos que los dos días de fiesta están intrínsecamente conectados. Shavuot es esencialmente una extensión de la Pascua; Shavuot no habría sido posible sin la Pascua y la Pascua no estaría completa sin Shavuot.

Cuando Moisés le pidió al faraón que dejara ir a los hijos de Israel, le dijo: “Nos van a acompañar nuestros jóvenes y nuestros ancianos . . . También nos acompañarán nuestros hijos y nuestras hijas, y nuestros rebaños y nuestros ganados, pues vamos a celebrar la fiesta del Señor” (Éxodo 10:9). El festival al que Moisés se refería era Shavuot, la entrega de la Torá. Desde el principio, el plan no sólo era liberar a los hijos de Israel, sino también hacerlos siervos de Dios. El objetivo no sólo era salir de Egipto, sino también recibir la Palabra de Dios y entrar a la Tierra Prometida.

Dios no liberó a los hijos de Israel para que pudieran descansar junto a una piscina tomándose un té frio durante el resto de sus vidas. Dios los liberó para que pudieran cumplir su misión: convertirse en “luz para las naciones” (Isaías 51:4). La libertad es un derecho y un privilegio de todo ser humano en la tierra, pero hay que entender que la libertad implica responsabilidad.

En la actualidad, con todo el ahorro de tiempo que nos posibilita la tecnología y la medida de riqueza que disfrutamos, somos más “libres” que nunca. Pero ¿qué estamos haciendo con toda esa libertad? ¿Qué estamos haciendo con el tiempo y las habilidades que la vida moderna nos proporciona? Al igual que los hijos de Israel, tenemos la responsabilidad de usar nuestra libertad apropiadamente. Eso significa el uso de nuestros recursos y energía para servir a Dios y contribuir a sus propósitos.

De la misma manera en que Shavuot sigue a la Pascua, así también debemos celebrar nuestros dones, retribuyéndole a Dios de lo mucho que hemos recibido.