La pala del Señor

Cada año, sin falta, apartarás la décima parte de todo lo que produzcan tus campos. – Deuteronomio 14:22

La porción de la Torá de esta semana, Re’eh, es de Deuteronomio 11:26 – 16:17, y la Haftará es de Isaías 54:11 – 55:5.

Hay una historia de un joven ambicioso que le dice a su pastor que ha prometido dar el diezmo de sus ingresos. Juntos, el pastor y el joven oran para que Dios bendiga su trabajo profesional. En ese momento, él ganaba $40 por semana y contribuía $4 a la iglesia. Conforme pasó el tiempo, tuvo cada vez más éxito, hasta el punto que diezmaba $500 por semana. Cuando llegó a ese nivel, el hombre llamó al pastor para ver si podía liberarse de su promesa de diezmar, ya que se había vuelto demasiado costoso. El pastor le respondió: “No veo cómo podrías liberarte de tu promesa, pero podríamos pedirle a Dios que reduzca tu ingreso de nuevo a los $40 por semana, para que no tengas ningún problema diezmando $4.

Dios juzga lo que damos por la parte con la cual nos quedamos.

En la lectura de esta semana, se nos manda a donar al menos el 10 por ciento de lo que ganamos. La tradición judía enseña que debemos donar más que eso: hasta un 20 por ciento de nuestros ingresos (pero no más). Aunque eso puede parecer difícil y contraproducente para alguien que trata de ganarse la vida, los eruditos ofrecen este estímulo: los que quieren ser ricos deben diezmar su dinero. También añaden que es imposible llegar a ser pobres por dar de manera caritativa. Por el contrario, dicen, cuanto más da uno de su dinero, más recibe.

¿Cómo puede ser que eso sea cierto?

Una vez le preguntaron a un hombre de prestigio cómo podía ser tan rico si regalaba tanto dinero a  obras caritativas. “Ah, mientras yo lo echo hacia fuera con mi pala, Dios me devuelve las palas hacia mí, ¡y el Señor tiene una pala más grande!”, respondió.

Cuando Dios ve que usamos nuestro dinero para lo que se debe usar, él nos bendice con más. Nuestras contribuciones son esencialmente nuestras mejores inversiones. Tal vez esto es lo que el versículo de Proverbios 22 expresa, cuando dice: “El que es generoso será bendecido, pues comparte su comida con los pobres.” (v. 9) Así que en realidad, el pobre ayuda al rico más de lo que el rico ayuda al pobre, porque le da la oportunidad de ayudarse a sí mismo y ganar grandes recompensas.

Amigos, estamos muy agradecidos por todas las contribuciones que tanta gente buena, de todo el mundo, da para los muchos propósitos de La Fraternidad. Oramos para que al bendecir ustedes a Israel, Dios los bendiga a ustedes. Confiamos en que lo que ustedes dan para ayudar a los demás, les será devuelto con la pala del Señor, la cual es mucho más grande.