Jerusalén de luz

¡Vengan a las aguas todos los que tengan sed! ¡Vengan a comprar y a comer los que no tengan dinero! Vengan, compren vino y leche sin pago alguno. – Isaías 55:1

La porción de la Torá de esta semana, Re’eh, es de Deuteronomio 11:26 – 16:17, y la Haftará es de Isaías 54:11 – 55:5.

El verano es una época maravillosa para estar en Israel. Jerusalén, en particular, está llena de actividades especiales. Hace unas semanas, mi esposa y yo tuvimos la oportunidad de asistir a uno de esos eventos, el Festival de la Luz de Jerusalén. Durante una semana, artistas de todo el mundo colaboraron para convertir la antigua parte amurallada de Jerusalén en una sola pieza luminiscente de arte. Escondidas a la vuelta de las esquinas y en los muchos giros y curvas de las pequeñas calles adoquinadas, esperaban las obras de arte hechas con luz. ¡Hermoso!

Aún más hermosas eran las multitudes de personas desbordándose por las puertas de Jerusalén. Mientras nos mezclábamos con la gente que llenaba las calles de la ciudad, se podían ver personas de todas las clases sociales y escuchar lenguas de todo el mundo. Las personas se mostraban muy emocionadas, alegres e inspiradas. Fue muy apropiado que una de las exposiciones ofreciera este versículo del Salmo 122: “¡Jerusalén, ya nuestros pies se han plantado ante tus portones!” (v. 2) El versículo anterior dice: “Yo me alegro cuando me dicen: ‘Vamos a la casa del Seño.r.’” (v. 1)

Fácilmente, podría haber imaginado que estábamos viviendo en los tiempos del Mesías. Si no supiera que no era así, hubiese estado seguro de que estaba viendo el cumplimiento de las profecías mencionadas en la Biblia, cuando Jerusalén será reconstruida y personas de todo el mundo vendrán  para experimentar la luz de la santidad de Jerusalén y el Santo Templo de Dios. En ese momento, los tiempos mesiánicos parecían estar muy cerca.

La Haftará de esta semana, al igual que las dos anteriores, no está relacionada con la porción de la Torá, pero es una de las siete lecturas que tienen como propósito consolar al pueblo judío y prepararnos para los Días Más Sagrados. En la selección de esta semana, tomada de Isaías, leemos de la Jerusalén del futuro, la Jerusalén mesiánica.

El profeta describe cómo se reconstruirá la ciudad a partir de piedras preciosas y cómo todas las guerras y el terror contra ella cesarán. Luego, el profeta hace la siguiente invitación: “¡Vengan a las aguas todos los que tengan sed! ¡Vengan a comprar y a comer los que no tengan dinero! Vengan, compren vino y leche sin pago alguno.” Los eruditos explican que se trata de una referencia a las naciones del mundo, a las que se les invitará a Jerusalén para que se beneficien de la santidad y las enseñanzas que recibirán allí. Ese alimento para el alma las nutrirá.

El Festival de la Luz de Jerusalén fue espectacular. Aún más espectacular es cuando las personas buscan la luz de Dios. Ese cambio está sucediendo ahora mismo ante nuestros propios ojos. Cada vez que buscamos la Palabra de Dios, más preciosa que los diamantes, nos volvemos parte del cambio que un día va a transformar el mundo.