Inolvidable

Coré, que era hijo de Izar, nieto de Coat y bisnieto de Leví, y los rubenitas Datán y Abirán, hijos de Eliab, y On hijo de Pélet, se atrevieron a sublevarse contra Moisés. — Números 16:1-2

La porción de la Torá de esta semana, Koraj, es de Números 16:1 – 18:32, y la Haftará es de 1 Samuel 11:14 – 12:22.

Cuando era estudiante de la universidad, participaba en grupos juveniles judíos como líder de grupo. Junto a otros jóvenes de la universidad, inspirábamos a estudiantes de secundaria en todo el país para que se sintieran entusiasmados de su herencia judía y tomaran buenas decisiones en la vida.

Siempre había algunos entre nosotros que estaban allí para divertirse; a otros les hacía sentir bien consigo mismos el contribuir a la vida de otra persona. Pero siempre había unos pocos que estaban allí simplemente para dar a los demás; de ninguna manera lo hacían para ellos mismos.

Uno de esos líderes desprendidos era amigo mío. Una vez se levantó para dar un discurso inspirador a los muchachos, y comenzó diciendo: “De aquí a diez años, no quiero que recuerden mi nombre y ni siquiera quién soy. Lo que quiero que recuerden es este mensaje…” En ese momento, él se hizo inolvidable.

La porción de la Torá de esta semana se llama Koraj, y toma su nombre de Coré, el individuo cuya historia es el centro de la lectura. Coré estaba celoso de la posición de liderazgo de Moisés, por lo que inició una rebelión en su contra. Las cosas terminaron mal para Coré, cuando Dios hizo evidente su preferencia por Moisés al aceptar sólo su ofrenda y no la de Coré y sus seguidores. Después de eso, la tierra se abrió y se tragó a Coré y a sus compinches, y allí permanecen para siempre. Los celos de Coré lo condujeron a su propia muerte.

¿No es irónico que le hayamos dado el nombre de Coré a la porción de la Torá? Ninguna porción de la Torá lleva el nombre de Moisés, el líder más grande de todos. Y a Moisés no le importaba, porque él “era muy humilde, más humilde que cualquier otro sobre la tierra” (Números 12:3). Sin embargo, Coré, quien persiguió la fama y el poder, se lleva el premio de un capítulo con su nombre en el libro de mayor venta en el mundo: ¡la Biblia!

Pero al final del día, todos sabemos quién es más conocido. Todo el mundo sabe quién es Moisés. Algunas personas también han oído hablar de Coré, pero no es a causa de sus grandes habilidades como líder. La fama de Coré ––o la infamia–– está ligada a sus defectos. Coré fue una vez un líder muy respetado en Israel. Sin embargo, pasó a la historia como un ejemplo de lo que no debemos ser. A lo largo de su vida, Moisés fue humilde y no tuvo pretensiones, y la historia ha resaltado su justicia por toda la eternidad.

Amigos, no se trata de la fama y la gloria. No se trata de ser recordado o reconocido. Los resultados de nuestras acciones vivirán más allá de nosotros o nuestra memoria. La vida se trata de ser bueno, no aparentar ser bueno. En última instancia, a los que no les importa si se les recuerda, nunca se les olvidará.