Hoy es El Día

Éste es el día en que el Señor actuó;
   regocijémonos y alegrémonos en él. — Salmo 118:24

Se cuenta la historia de una mujer de 92 años de edad, cuando ingresó en el hogar de ancianos donde pasaría el resto de su vida. Después de esperar pacientemente en la recepción, se le dijo que su habitación estaba lista. Un empleado acompañó a la señora, y mientras ella se acercaba lentamente al ascensor con su andadera, él le describió la habitación. “¡Me encanta!”, exclamó con el entusiasmo de una niña que acababa de recibir el más maravilloso regalo de cumpleaños. “Pero Sra. Jones, ¡ni siquiera la ha visto todavía!” respondió el hombre. “Eso no tiene nada que ver,” dijo ella.

La anciana continuó: “La felicidad es algo que se decide con anticipación. Que me guste o no mi cuarto, no depende de cómo esté dispuesto el lugar . . . depende de cómo yo dispongo mi mente. Yo ya decidí que me encanta. Es una decisión que tomo cada mañana cuando me despierto. Cada día es un regalo, y si mis ojos aún se abran, me enfocaré en el nuevo día.”

A algunas personas, les lleva toda una vida dominar aquella actitud. Otras pasan por este mundo sin conocer la alegría que esa perspectiva puede brindar. Pero podemos escoger posicionarnos en esa mentalidad hoy mismo, sin importar lo viejos o jóvenes que estemos, sin importar lo ricos o pobres que seamos, sin importar las circunstancias que tengamos.

En el Salmo 118, el salmista nos ofrece uno de los versículos más poderosos que podemos aplicar a la vida: “Éste es el día en que el Señor actuó; regocijémonos y alegrémonos en él.” Traducido literalmente del hebreo original, el versículo dice: “Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él.”

Aunque el salmo completo es parte de un grupo de salmos que se recitan tradicionalmente en días festivos, los eruditos enseñan que este versículo se aplica a todos los días de nuestra vida. Cada día, cuando nos despertamos, debemos tomar en cuenta que ese día es El Día. Cada día es el día que “hizo el Señor.” En este día, él ha creado todo exactamente como debía ser. Por lo tanto, “nos gozaremos y alegraremos en él,” ya que fue el Señor del Universo quien creó el día y con amor nos lo ha dado a nosotros. Es su regalo para nosotros hoy, y ¡es por eso que se llama el presente!

Todos los días de nuestra vida pueden estar llenos de alegría. Recuerde: no se trata de cómo estén dispuestos los aspectos de nuestra vida . . . se trata de cómo disponemos la mente en relación a nuestra vida. ¡Decidamos vivir cada día como si fuera el mejor día de nuestra vida!