Hatikva: La esperanza

Días vendrán en que Jacob echará raíces, en que Israel retoñará y florecerá, y llenará el mundo con sus frutos. — Isaías 27:6

La porción de la Torá de esta semana, Shemot, es de Éxodo 1:1—6:1 y de Isaías 27:6—28:13; 29:22–23.

En la porción de la Torá de esta semana, Dios instruyó a Moisés que le dijera a los israelitas que Dios había escuchado su clamor y que la redención estaba a la mano: Así que ve y reúne a los ancianos de Israel, y diles: ‘El Señor, el Dios de sus padres . . . .se me apareció y me dijo: En verdad he venido a visitarlos. He visto cómo los tratan en Egipto, y me he propuesto sacarlos de la aflicción de Egipto.’” (Éxodo 3:16-17, RVC).

Los eruditos preguntan: ¿Por qué no se le dijo a Moisés que fuera adonde el Faraón primero, comenzara el proceso de redención, y luego fuera a los hijos de Israel para decirles que la redención estaba a la mano? De hecho, ¿por qué los israelitas necesitaban saber que algo estaba pasando tras bastidores?

La respuesta es la esperanza.

Los hijos de Israel estaban al límite de su paciencia. Habían sido esclavizados durante siglos y la esperanza de que esto algún día terminara, se estaba desvaneciendo con rapidez. Las cosas se ponían cada vez más duras en sus vidas atormentadas. Dios le dijo a Moisés que fuera primero a los hijos de Israel con el fin de reavivar la llama de la esperanza en su interior. Necesitaban el estímulo con el fin de aguantar un poco más de tiempo. Si hubieran perdido toda esperanza, y con ella su fe, no habrían sido dignos de la redención. Dios, en su misericordia, envió a Moisés en una misión de emergencia para dar vida a sus almas enfermas.

Del mismo modo, la Haftará de esta semana, tomada del libro de Isaías, comienza con una profecía acerca de la redención. Isaías pasó la mayor parte de su carrera profética pronosticando la fatalidad y alertando acerca del exilio. Sin embargo, también profetizó acerca de la redención. Aunque el resto de la Haftará prosigue con el tema de la amonestación y las advertencias para el pueblo judío, lo cierto es que comienza con un mensaje de esperanza. Hay un dicho en el judaísmo: “Dios envía el medicamento antes de enviar la enfermedad.” En otras palabras, Dios nos da esperanza para que podamos soportar nuestras pruebas.

El Rabbino Nachman de Breslev, un rabino venerado del siglo xix, dijo: “¡Está prohibido perder la esperanza!” La esperanza es el combustible de la fe. Si perdemos nuestra esperanza, nos quedamos sin fe, y si nos quedamos sin fe, no llegaremos a la redención. Así que aguante y aférrese a la esperanza, sin importar cuáles sean sus circunstancias. A lo largo de la historia, el pueblo judío ha hecho justamente eso.

Nunca perdimos la esperanza de que íbamos a regresar a Israel, incluso después de milenios en el exilio, y por eso estamos aquí hoy. No es de extrañar que el título del himno nacional de Israel tenga una sola palabra: Hatikva (“La esperanza”). Que este sea su himno hoy.