Haga la conexión

“Ordénales a los israelitas que te traigan aceite puro de oliva, para que las lámparas estén siempre encendidas.” — Éxodo 27:20

La porción de la Torá de esta semana, Tetzavé, es de Éxodo 27:20–30:10 y de Ezequiel 43:10–27.

Algunas cosas, una vez que se regalan desaparecen, como los regalos de cumpleaños o las contribuciones caritativas. Hay otras cosas que con regalarlas no perdemos nada, como una sonrisa o una palabra amable. Sin embargo, a veces, cuando damos a los demás, no sólo no perdemos nada, ¡de hecho ganamos algo!

La porción de la Torá de esta semana comienza con un mandato de Dios a Moisés: “Ordénales a los israelitas que te traigan aceite puro de oliva . . .” El nombre de esta porción se toma de la palabra “ordenar,” en hebreo “Tetzavé.” Sin embargo, los eruditos enseñan que Tetzavé también tiene otra acepción: puede significar “conectar”. Esta palabra es la clave para comprender toda la selección.

Cuando definimos la palabra Tetzavé como “conectar”, obtenemos lo siguiente: “Conecta a los israelitas…”. Los eruditos explican que a nivel más profundo, este era el mensaje de Dios a Moisés: su papel era conectar al pueblo con Dios y también debía iluminarlos y acercarlos a su luz.

El versículo continúa: “ . . . que te traigan aceite puro de oliva.” Esto significa que cuando Moisés conectaba al pueblo a la luz de Dios, el resultado era que ellos le traían más luz a Moisés. ¿Cómo funcionaba eso? El versículo dice que el pueblo debía traerle a Moisés aceite de oliva, el combustible de la menorá, la lámpara sagrada del Templo. Cuando Moisés conectaba o “iluminaba” al pueblo, ellos hacían que su llama ardiera de forma más brillante también.

Mientras que la porción de la Torá de la semana pasada se trataba de la construcción física del Tabernáculo, la selección de esta semana trata del papel de los sacerdotes, sus prendas de vestir y su investidura en el servicio. Sin embargo, el nombre de la porción define la esencia de su servicio. Aunque los sacerdotes son los líderes espirituales de la nación, su trabajo no consiste en ordenar; no se trata de andar mandando a la gente o abusar de su autoridad. Su función es conectar al pueblo, para inspirarles y para que estrechen su relación con Dios.

Dado que todos anhelamos un mundo más piadoso, el mensaje de Tetzavé nos enseña la manera correcta de orientar al mundo en esa dirección. Podemos tratar de mandar a la gente, para obligarlos a creer lo que creemos y para que se comporten de la manera en que nosotros nos comportamos; pero eso ya se ha intentado y no funciona muy bien. La otra forma es conectar a las personas, inspirándolas y compartiendo nuestra luz con ellas. Aquel método no sólo es más eficaz, sino también mucho más gratificante.

Entonces, ¿qué será lo que se puede dar, que no se puede perder y que da una mayor recompensa? ¡Dios mismo! Conecte a alguien a la luz de Dios y usted también brillará aún más.