Giro completo

Tenemos noticias de cómo el Señor secó las aguas del Mar Rojo para que ustedes pasaran, después de haber salido de Egipto. También hemos oído cómo destruyeron completamente a los reyes amorreos, Sijón y Og, al este del Jordán. Por eso estamos todos tan amedrentados y descorazonados frente a ustedes. Yo sé que el Señor y Dios es Dios de dioses tanto en el cielo como en la tierra. — Josué 2:10-11

La porción de la Torá de esta semana, Shelaj, es de Números 13:1 – 15:41 y la Haftará es de Josué 2:1 – 24.

Mosab Hassan Yousef es el hijo mayor del jeque Hassan Yousef, líder fundador de Hamás, organización terrorista responsable de numerosos atentados suicidas y otros ataques mortales contra Israel. Mosab fue criado en Hamás, y al llegar a ser un joven adulto, ya formaba parte integral de la organización. Sin embargo, hoy en día, Mosab es un cristiano devoto y vive en Estados Unidos. Después de cuestionarse seriamente algunas cosas y estudiar la Biblia, Mosab dio un giro completo y se convirtió en espía de Israel. Cambió su fe, sus valores y su vida entera.

Historias como la de Mosab nos cautivan, porque es inusual que una persona cambie tan drásticamente. Cambiar es difícil para la gente, incluso cuando la verdad los está mirando fijamente a los ojos. Sin embargo, tan difícil como pueda ser cambiar nuestra vida, la historia ha demostrado una y otra vez que las consecuencias de no cambiar son mucho peores.

En la lectura de la Torá de esta semana, leemos acerca de los espías que Moisés envió a explorar la tierra de Israel. En la Haftará, leemos acerca de los espías que Josué envió a hacer lo mismo. Cuando los dos hombres entraron en Jericó, se nos dice que se quedaron en la casa de una prostituta llamada Rahab. No se nos dice mucho acerca de Rahab; sólo se habla acerca de su profesión y su papel de salvar a los espías, ocultándolos del rey de Jericó. Sin embargo, los eruditos enseñan que Rahab al final se casó con Josué. La prostituta humilde se convirtió en la esposa del líder de Israel.

¿Qué causó que Rahab ––o en tal caso cualquier persona–– hiciera un cambio tan drástico?

Rahab misma compartió la respuesta cuando les dijo a los espías: “Tenemos noticias de cómo el Señor secó las aguas del Mar Rojo…” Rahab les explicó que el pueblo de Canaán se había enterado de los hijos de Israel y de todas las grandes cosas que Dios había hecho por ellos. También les dijo que todo el mundo tenía miedo de Israel, porque sabían que “…el Señor y Dios es Dios de dioses tanto en el cielo como en la tierra.” Esa es la razón por la que Rahab quiso unirse a los hijos de Israel, porque reconoció que el Dios de ellos era el único Dios verdadero.

Así que ahora la pregunta realmente es: ¿Por qué no hizo todo el mundo lo mismo?

La respuesta es porque saber algo y hacer algo son dos cosas muy diferentes. Rahab actuó de acuerdo a sus creencias, a pesar de que significaba arriesgar su vida para salvar la de los espías. Pero precisamente porque actuó, se salvaron ella, su familia y las generaciones por venir.

Es imperativo que convirtamos nuestras creencias en acciones. Hacerlo puede ser desafiante, pero en última instancia, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, tanto en este mundo como en el próximo.