Frente a las cámaras

Aquí me tienen. Pueden acusarme en la presencia del Señor y de su ungido. ¿A quién le he robado un buey o un asno? ¿A quién he defraudado? ¿A quién he oprimido? ¿Por quién me he dejado sobornar? Acúsenme, y pagaré lo que corresponda. — 1 Samuel 12:3

La porción de la Torá de esta semana, Koraj, es de Números 16:1 – 18:32, y la Haftará es de 1 Samuel 11:14 – 12:22.

Hace algún tiempo en Estados Unidos, había un programa de televisión de cámara oculta llamado Candid Camera, en el que se filmaba en secreto las reacciones de la gente común cuando se les confrontaba con alguna situación inusual. Una vez terminada la broma, a la víctima se le hacía partícipe del secreto cuando uno de los participantes le gritaba: “¡Sonría! ¡Está en Candid Camera!” Aunque entretenido, este programa hacía que muchas de sus víctimas se sintieran engañadas. Si hubiesen sabido que les estaban filmando, ¡habrían actuado de manera muy diferente!

En la Haftará de esta semana, leemos de la unción de Saúl como primer rey de Israel, y de lo que parece ser el final del profeta Samuel. Ciertamente, Samuel sentía que su fin estaba cerca. Esto lo llevó a preguntarle a la gente si como líder, alguna vez había hecho algo malo: “¿A quién he defraudado? ¿A quién he oprimido? ¿Por quién me he dejado sobornar? Acúsenme, y pagaré lo que corresponda.” Samuel quería corregir cualquier error. Quería irse en paz y con la conciencia tranquila.

La gente respondió que Samuel nunca les había hecho ningún daño. Él era un líder por excelencia. No aceptaba sobornos ni obtenía beneficios personales por su posición; era un servidor del pueblo de la cabeza a los pies. Así es como la Haftará se conecta con la lectura de la Torá de esta semana. A pesar de las acusaciones de Coré contra Moisés, Moisés demostró que siempre había tenido en mente los intereses del pueblo. Él nunca tomó nada que no le perteneciera y no lo motivaba el beneficio personal. Moisés también tenía la conciencia tranquila.

¿No sería bueno tener la misma clase de tranquilidad que Moisés y Samuel tenían? Ambos sabían que cuando llegara su hora, serían juzgados, por lo que se ocuparon de mantenerse libres de pecado. Los eruditos enseñan: “Reflexiona sobre tres cosas y nunca llegarás a pecar: conoce que sobre ti hay un ojo que ve, un oído que oye y que todas tus acciones son registradas en un libro.” Si queremos mantenernos libres de pecado, ayuda saber que todo lo que decimos y hacemos se está  grabando.

¡Sonría! ¡Porque está frente a las cámaras! Dios está observando y prestando atención. Si bien esto puede ser intimidante, también puede potenciarnos. Tener esto en mente nos mantiene a raya y en el camino correcto, además de que puede protegernos de cometer errores graves.

Intente este ejercicio: Por un día, imagine que su vida se está transmitiendo en la televisión nacional. ¿Qué diferencias habría en lo que dice, en lo que hace y en la forma en que lleva a cabo sus actividades cotidianas?