Enmarcar su vida de nuevo

“Sara llegó a vivir ciento veintisiete años”. (Génesis 23:1–2, RVC)

La porción de la Torá de esta semana, Jaiei Sara, es de Génesis 23:1 — 25:19 y de 1 Reyes 1:1 – 31.

Sara vivió hasta la madura edad de 127 años. Los eruditos comentan que cada uno de esos años fue bueno. Pero, ¿cómo puede ser? ¿No tiene la vida de cada persona altibajos, años buenos y no tan buenos?

De hecho, la Escritura nos dice que la mayor parte de sus años Sara fue estéril, que fue secuestrada en dos ocasiones y que tuvo que lidiar con las personalidades difíciles de Agar e Ismael en su casa. Claramente, su vida tuvo bastantes dificultades y sin embargo, los eruditos dicen que todo fue bueno. ¿Cómo pueden los eruditos hacer una afirmación tan excesiva?

¿Qué determina que un año se califique de bueno?  ¿El año que ganamos la mayor cantidad de dinero?, ¿o que disfrutamos de unas maravillosas vacaciones? Los eruditos enseñan que sólo hay un criterio para juzgar cualquier año o cualquier día, y es este: ¿Cuánto crecimos?

La vida se trata de cómo cambiar y mejorar. Se trata de aprender y crecer. Fácil o difícil, de forma divertida o aburrida, todos los días se miden por el grado en que somos diferentes con respecto al día anterior. Sara fue una estudiante muy preciada en el aula de la vida. Ella sabía cómo aprender de todo y de todos los que cruzaban su camino. Es por eso que los eruditos dicen que su vida fue buena. Para los estándares más auténticos de la vida, Sara alcanzó el estándar más alto posible.

Una vez estuve en la casa de una mujer que es profesora de arte en la ciudad de Nueva York. No pude dejar de notar un cuadro muy inusual entre sus dibujos y pinturas. La “obra de arte” era una sola colilla de cigarrillo, montada sobre un trozo de terciopelo negro, dentro de un hermoso marco de oro. Cuando le pregunté a la mujer qué inspiró la obra de arte, ella se rio y explicó que la hizo con el fin de enseñarles a sus estudiantes el valor de un marco. Cualquier cosa puede convertirse en hermosa –incluso una fea colilla de cigarrillo– cuando se coloca en el entorno adecuado.

Lo que la profesora de arte dijo es verdad, tanto en el ámbito del arte como en la vida. Cómo juzgamos el contenido de nuestra vida se determina por la forma en que la enmarcamos. ¿Vemos nuestras vidas en el contexto de cuánto crecemos, o las vemos en términos de cuánto ganamos? El contexto que damos a nuestras vidas determinará cómo vemos su contenido.

Pruebe esto: Enmarque su vida de nuevo. Trate de ver todo lo que ha pasado hasta ahora y todo lo que espera para el futuro, en términos de lo mucho que ha aprendido y cuánto va a seguir creciendo.

Ahora, tiene un hermoso marco y su vida es su obra maestra.