De harapos a riqueza

Él levanta del polvo al pobre
    y saca del muladar al necesitado;
los hace sentarse con príncipes,
    con los príncipes de su pueblo. — Salmo 113:7–8

En 1993, una joven terminó su infeliz matrimonio y regresó a su país natal, donde luchó por criar a su pequeña hija con un cheque semanal de la asistencia social, más o menos equivalente a cien dólares. La joven vivía en un apartamento infestado de ratones y tuvo que esforzarse para combatir la depresión y la pobreza que la embargaban.

En el invierno, cuando ya no podía costear la calefacción para su apartamento, pasaba horas en las cafeterías tomando café y desarrollando una idea que tenía para un libro, mientras su hija dormía en su cochecito de bebé. Duró muchos meses en completar aquel libro y luego fue rechazada por los primeros doce editores a los que envió su manuscrito. Sin embargo, una editorial al fin aceptó publicar Harry Potter y la piedra filosofal y tres años más tarde, Joanne Kathleen Rowling llegó a ser la mujer con mayores ingresos en todo el país de Inglaterra.

A todos nos encantan las historias que relatan el pasar de la pobreza a la riqueza, como  en el caso de J. K. Rowling. Aquellos relatos nos dan esperanza de que si la vida de una persona puede cambiar de manera tan dramática, entonces tal vez nuestra vida puede cambiar también. Aunque nos esforzamos a creer que todo es posible con Dios, nada nos alienta tanto como el hecho de ver su mano actuar.

El Salmo 113 es un salmo de alabanza. De hecho, es parte de los 15 salmos especiales que se recitan en las fiestas judías y que conforman un grupo llamado hallel, lo cual significa “alabanzas.” La mayor parte del salmo nos invita a alabar a Dios, siempre y en todas partes, por todo lo bueno en nuestras vidas. Pero, ¿qué de las personas que están pasando por momentos difíciles? ¿Cómo van a alabar a Dios?

El salmista reconoce que hay epocas en nuestras vidas que son desafiantes, y por eso dedica los tres últimos versículos a inspirar incluso a aquellos que pasan por momentos difíciles, para que alaben a Dios. El salmista nos recuerda que Dios “levanta del polvo al pobre y saca del muladar al necesitado.” Dios coloca al antes menesteroso junto con los príncipes. Dios convierte a la mujer estéril en la feliz madre de muchos. El mensaje: incluso si su situación parece malísima en este momento, alabe a Dios y dele gracias por el poder que él tiene para cambiar las circunstancias.

Cuando la vida es dura, tenemos dos opciones: podemos sentirnos desesperados o podemos tener esperanza. Podemos darnos por vencidos o podemos creer que las cosas van a mejorar. ¿Qué le hubiera pasado a J. K. Rowling si se hubiera rendido? El Salmo 113 nos invita a elegir la esperanza, la fe y el agradecimiento. Si Dios puede hacer que una mujer estéril sea madre de muchos o convertir al mendigo en un príncipe, ¿qué final feliz será posible para usted?