Dar gracias después de las comidas

Cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado. — (Deuteronomio 8:10)

La porción de la Torá de esta semana, Ekev, es de Deuteronomio 7:12 – 11:25, y la Haftará es de Isaías 49:14 – 51:3.

Los padres de un joven que murió trágicamente en el servicio militar, asistían fielmente a una pequeña iglesia. Un día, fueron a donde su pastor y le dijeron que les gustaría hacer una significativa contribución a la iglesia en memoria de su hijo, que había muerto en batalla. El pastor les felicitó y dijo: “Eso es un gesto maravilloso de su parte. ¿Les importa si comparto esto con la congregación?” La pareja estuvo de acuerdo, por lo que el siguiente domingo, el pastor le contó a la congregación del generoso regalo que habían dado en memoria de su hijo.

Otra pareja iba de regreso a casa después del servicio ese día, y en el camino el marido le dijo a su esposa: “¿Por qué no damos una contribución en nombre de nuestro hijo?” Su esposa lo miró desconcertada y respondió: “¡Pero nuestro hijo no ha muerto en ningún conflicto! ¡Nuestro hijo sigue vivo!” “¡Es exactamente por eso que lo digo! Con más razón debemos dar gracias a Dios”, explicó su marido.

La porción de la Torá de esta semana contiene una práctica espiritual única del judaísmo. La mayoría de las religiones del mundo tienen la costumbre de decir algún tipo de oración dando gracias antes de comer, para reconocer que los alimentos que recibimos son un generoso regalo de Dios y que estamos agradecidos. Los rabinos incorporaron esa práctica en el judaísmo también. Sin embargo, la práctica principal que se menciona en la Biblia en cuanto a dar gracias por los alimentos, es dar gracias después de haber comido y estar satisfechos. Como dice la Escritura: “Cuando hayas comido y estés satisfecho, alabarás al Señor tu Dios por la tierra buena que te habrá dado.

La noción de dar gracias a Dios después de recibir sus dones, no se limita sólo a la alimentación. Como los versículos siguientes explican, existe el peligro de olvidar a Dios cuando se está satisfecho. Así lo señala el capítulo 8, unos versículos más adelante: “Y cuando hayas comido y te hayas saciado, cuando hayas edificado casas cómodas y las habites, cuando se hayan multiplicado tus ganados y tus rebaños, y hayan aumentado tu plata y tu oro y sean abundantes tus riquezas, no te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios. . .” (vv. 12-14) El mandamiento de dar gracias después de las comidas, también es un mandamiento para agradecer a Dios después de que somos bendecidos en todas y cada una de las áreas de nuestra vida.

Siempre nos volvemos a Dios cuando estamos en problemas; sin embargo, es precisamente cuando las cosas van bien, que de igual forma debemos ser diligentes para volvernos a Dios, con nuestras oraciones, alabanzas y gratitud.