Danzar con fe

Nota a nuestros lectores: La celebración judía de la Pascua se lleva a cabo durante ocho días. Dado que no se puede trabajar durante los días más santos de la Pascua, estos devocionales fueron preparados para usted de antemano.

Entonces Miriam la profetisa, hermana de Aarón, tomó una pandereta, y mientras todas las mujeres la seguían danzando y tocando panderetas. — Éxodo 15:20

Uno de los momentos más felices de la historia del Éxodo — y tal vez de toda la Biblia — es el canto y la alegría que se produjo justo después de que los hijos de Israel cruzaron el Mar Rojo. Ese fue el momento culminante de lo que había comenzado con un príncipe extraviado que exigía la libertad de un pueblo oprimido y había terminado con los milagros más espectaculares que el mundo jamás había visto, para beneficio de los israelitas esclavizados. La mano de Dios nunca antes fue tan evidente y el pueblo se regocijó por el bien que él les había hecho.

Imaginemos la escena: Los israelitas han terminado de cruzar el mar y ven a sus enemigos egipcios cada vez más cerca. De repente, ¡el mar se derrumba sobre todo el ejército egipcio! Ahora, no sólo están a salvo los israelitas, ¡sino que también están libres! Los egipcios nunca más serían capaces de perseguirlos. Moisés dirige al pueblo en un hermoso canto de alabanza a Dios. Justo cuando acaba, su hermana Miriam dirige a las mujeres en un cántico adicional. ¿Y qué sucede? ¡También están bailando y tocando música!

Uno se pregunta: ¿De dónde rayos sacaron las mujeres aquellas panderetas en medio del desierto? ¿Cayeron del cielo aquellos instrumentos?

Los eruditos comparten una hermosa explicación. Dicen que las mujeres israelitas, con mucha fe, prepararon esos instrumentos mientras estaban en Egipto y aún eran esclavas. Lideradas por Miriam, las mujeres se negaban a perder la esperanza de que el día de la salvación llegara. Su fe las llevó a hacer estos instrumentos, por lo que cuando llegó el día, ¡estaban listas!

El nombre de Miriam tiene dos significados. Proviene de la palabra hebrea que significa mara: “amargo.” Miriam nació en los tiempos amargos de la esclavitud. Pero el nombre Miriam también se relaciona con la palabra hebrea meri: “rebelión.” Miriam se rebeló contra la amargura en su vida, nunca la aceptó, se negó a someterse a la desesperación o a la depresión. Miriam vivió su vida con una fe total de que la amargura se endulzaría, ¡y de hecho así fue!

Amigos, no es suficiente hablar de la fe; tenemos que estar dispuestos a actuar con fe. Esto significa tomar decisiones de vida basadas en la fe en Dios y actuar de acuerdo a sus propósitos. Nuestra fe se debe convertir en acciones que reflejen la Palabra de Dios y sus promesas.

Tal vez no fue la separación de las aguas del mar lo que causó que Miriam bailara, sino más bien el mar se abrió porque Miriam comenzó a bailar desde que estaba en Egipto, mientras se preparaba para aquel día. Recuerde, aunque los milagros tienen la capacidad de inspirar fe, también funciona a la inversa: nuestra fe tiene la capacidad de inspirar milagros.