Cuando salgas

Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y el Señor tu Dios los entregue en tus manos y los hagas prisioneros. . . –  Deuteronomio 21:10

La porción de la Torá de esta semana, Ki Tetzé, es de Deuteronomio  21:10 – 25:19, y la Haftará es de Isaías 54:1-10.

Rumspringa es un término que se utiliza en la estricta comunidad religiosa Amish para describir un período de la adolescencia en el cual los jóvenes dejan la comunidad y todas sus limitaciones, para salir a experimentar el mundo. Durante ese período, quedan libres de las restricciones usuales que les dictan cómo vestirse, qué tanto se pueden involucrar con la tecnología moderna, y en general, cómo deben comportarse. Es una oportunidad para salir y gozar de ser libres. Después de aquel período de libertad, los jóvenes tienen que tomar una decisión. Pueden dejar el estilo de vida Amish para siempre, o pueden reintegrarse a ella de por vida. De manera sorprendente, después de experimentar todos los placeres de la vida, la gran mayoría de esos adolescentes vuelven al estilo de vida Amish. Parece ser que la mayoría de las personas, después de experimentar la libertad de las restricciones que impone la vida religiosa, prefieren una vida religiosa restringida a una vida no religiosa sin ningún tipo de limitaciones.

En la lectura de la Torá de esta semana, leemos de las muchas leyes que dictan un estilo de vida. Nos encontramos con leyes que se relacionan con todo, desde salir a la guerra hasta quitarle los huevos a una pájara. De hecho, hay una gran cantidad de leyes en la Biblia. Sin embargo, esas leyes ––y cualquier restricción derivada de vivir una vida centrada en Dios–– no tienen como fin agobiarnos, sino que la intención es elevarnos. El propósito de todas las leyes es ayudarnos a que Dios esté presente en cada aspecto de nuestra vida.

El nombre de la porción de la Torá de esta semana es Ki Tetzé, que significa “cuando salgas.” En este versículo en particular, las leyes se refieren a una situación determinada: “Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos. . .” Sin embargo, en un sentido más amplio, podemos entender que todas las leyes mencionadas en esta porción, y todas las restricciones bíblicas en general, se refieren a “cuando salimos” a cualquier lugar.

Cuando salimos al mundo, llevamos a Dios con nosotros. Nuestra obediencia no se queda en casa. Nuestra lealtad a Dios nos sigue hasta donde trabajamos y exige nuestra honestidad. Nuestra obediencia a Dios nos sigue hasta la tienda de comestibles y nos exige que tratemos a los demás como a nosotros nos gustaría que nos traten. Nuestra relación con Dios nos acompaña en el autobús, en el metro, en la calle y en el centro comercial. Tenemos la obligación de llevar a Dios con nosotros y compartir su luz dondequiera que vayamos.

Hoy, cuando salga al mundo, recuerde llevar a Dios con usted. Véalo como una sombra siempre presente a su lado. Si bien llevar a Dios quizá restrinja su comportamiento, está muy lejos de verse limitado. Recuerde, todo es posible con Dios a su lado.