Consuelen a mi pueblo

“¡Consuelen, consuelen a mi pueblo” dice su Dios. — (Isaías 40:1)

La porción de la Torá de esta semana, Va’etjanán, es de Deuteronomio 3:23 – 7:11, y la Haftará es de Isaías 40:1-26.

A sus 109 años, Alice Herz-Sommer es la sobreviviente del Holocausto de mayor edad en el mundo. ¿Su secreto para la vida? “Veo la belleza en todas partes”, dice. El entrevistador le preguntó: “¿Cuál es el secreto de que se sienta tan bien a su edad?” “El optimismo. . . Busco lo bueno. La vida es hermosa, extremadamente hermosa. . . Tenemos que estar agradecidos de que estamos vivos. Sé de las cosas malas, pero sólo busco las cosas buenas” respondió Alice.

La Haftará de esta semana no está conectada a la lectura de la Torá, como lo están las demás. Más bien, se conecta al período de tiempo del calendario judío en esta época del año. Esta Haftará se lee siempre en el Shabbat siguiente a Tishá B’Av ––el nueve del mes hebreo de Av–– el día más sombrío del año judío.

En Tishá B’Av, el pueblo judío sufrió muchas tragedias. El Primer Templo y el Segundo Templo fueron destruidos, con siglos de diferencia; los judíos fueron expulsados de España en 1492; y la Primera Guerra Mundial estalló en ese día, guerra que condujo directamente a la gran catástrofe de la Segunda Guerra Mundial y al Holocausto. Este día es para recordar todas las tragedias que ha sufrido el pueblo judío y para clamar a Dios. Es un día para llorar.

No obstante, justo el día siguiente, comenzamos la sanación. Eso lo hacemos acercándonos a Dios, siendo mejores personas y centrándonos en las bendiciones de nuestra vida. La Haftará que leemos días después de Tishá B’Av, comienza así: “’¡Consuelen, consuelen a mi pueblo!’, dice su Dios.” El tiempo de dolor ha terminado. El tiempo para la sanación ha comenzado.

Los eruditos se preguntan por qué la palabra “consuelen” se usa dos veces. ¿No hubiera sido suficiente usar la palabra una vez? Una posible respuesta es que cada vez que una palabra se repite en las Escrituras, la intención es enfatizar su importancia. En este caso, la repetición de “consuelen” nos dice que se nos está instruyendo a consolar. Eso no es tan sólo una sugerencia, ¡es un requisito!

A veces cuando experimentamos una tragedia, nos resulta difícil superar nuestra miseria. Algunas personas se revuelcan en su dolor demasiado tiempo. Eso no sólo no es saludable, sino que tampoco es lo que Dios quiere para nuestras almas. Dios quiere que sanemos y que se nos consuele. Pero tenemos que estar dispuestos a seguir adelante.

Alice Herz-Sommer experimentó la mayor tragedia de nuestro tiempo. Ella fue testigo de terribles atrocidades y vivió algunos de los días más lóbregos que este mundo haya visto jamás. Sin embargo, cuando llegó el momento, siguió adelante. Alice escogió ver el bien y la belleza; escogió estar agradecida por sus bendiciones. Ella eligió la vida.

Consuelen, consuelen a mi pueblo. Esto es lo que Dios quiere para nosotros. Es hora de sanar todo nuestro quebrantamiento y enfocarnos en nuestras bendiciones.

No es sólo una buena opción; es nuestro deber divino.