Cien bendiciones

Y ahora, Israel, ¿qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que le temas y andes en todos sus caminos, que lo ames y le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma, y que cumplas los mandamientos y los preceptos que hoy te manda cumplir, para que te vaya bien. — (Deuteronomio 10:12-13)

La porción de la Torá de esta semana, Ekev, es de Deuteronomio 7:12 – 11:25, y la Haftará es de Isaías 49:14 – 51:3.

En un momento u otro, la mayoría de nosotros hemos hecho estas preguntas: ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué Dios me creó? ¿Qué quiere Dios de mí? En Deuteronomio 10:12, se nos da la respuesta. He aquí lo que el gran profeta Moisés dice: “¿Qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que le temas. . .” Los eruditos ven el resto del versículo, que enlista cosas como amar a Dios y ser obediente, como derivaciones del principio subyacente del “temor de Dios.” Teme a Dios y todo lo demás viene como resultado.

Parece sencillo, ¿no? Sin embargo, no es fácil llegar al punto de andar con temor de Dios todo el tiempo.

Los eruditos explican que para Moisés, el temor de Dios era algo muy natural. Moisés estaba profundamente consciente de Dios y se comunicaba con él de una manera diferente a cualquier otra persona. Los eruditos añaden que tener temor de Dios también fue algo relativamente fácil para la generación a la que Moisés le hablaba. Eran personas que vivían en el desierto y que fueron testigos de innumerables milagros, tales como la provisión de maná que caía todos los días del cielo y las nubes de gloria que los rodeaban. Ellos también tenían una intensa conciencia de Dios. Pero ¿qué pasa con nosotros? ¿Cómo hemos de desarrollar temor de Dios y conciencia de él a lo largo del día, en un mundo que cada vez más deja a Dios al margen?

Los eruditos nos dan algunos buenos consejos que se encuentran ocultos en este mismo versículo. Sugieren que expresemos no menos de 100 bendiciones diarias. En el judaísmo, tenemos bendiciones para todo, desde escuchar un trueno hasta ir al baño. Pero usted no necesita decir esas bendiciones de forma exacta. La idea es mostrarse agradecido por 100 cosas todos los días. “Gracias Dios por este nuevo día y la obra que me diste para hacer.” “Gracias Dios por mi buena salud.” “¡Vaya, qué asombroso es el trueno!” “¡Eres increíble, Dios!” Haga esto 100 veces al día, aconsejan los eruditos, y la conciencia del Todopoderoso en su vida aumentará en gran medida.

Cuando las personas oyen el término “temor de Dios,” a menudo se imaginan a un Dios castigador a quien se debe temer. Sin embargo, tal como sugieren los consejos de los eruditos, el verdadero temor de Dios es tener tal conciencia de su presencia y de su amor, que no podamos pecar. En otras palabras, ¿cómo hacer algo en contra de aquel que me da de comer, me cuida y que creó las hermosas puestas de sol que veo con los ojos que él me ha dado?

Todo lo que Dios quiere de nosotros es que sepamos que él está presente. ¡Entonces lo veneraremos, lo amaremos y sabremos exactamente por qué estamos aquí!