Buena inversión

Están por venir siete años de mucha abundancia en todo Egipto, a los que les seguirán siete años de hambre, que harán olvidar toda la abundancia que antes hubo. ¡El hambre acabará con Egipto!(Génesis 41:29-30, NVI)

La porción de la Torá de esta semana, Miketz, es de Génesis 41:1 – 44:17 y de 1 Reyes 3:1 – 4:1.

José tuvo toda la razón cuando interpretó de forma correcta los sueños de Faraón. En el primer sueño, siete vacas flacas y feas se tragaban a siete vacas gordas y hermosas. En el segundo sueño, siete espigas llenas y sanas eran consumidas por siete marchitas. José explicó que ambos sueños tenían el mismo significado: Egipto iba a experimentar siete años de abundancia y excedentes, pero luego, seguirían siete años de hambruna.

José agregó lo siguiente: “harán olvidar toda la abundancia que antes hubo”. Al igual que las vacas flacas se tragaron las gordas y las espigas marchitas consumieron las sanas, los años de hambre borrarían totalmente toda la prosperidad que había habido antes, ¡hasta el punto de que nadie la recordaría!

¿Cómo sería posible? Todos pasamos por malos momentos, pero ¿significa eso que nos olvidemos de las cosas buenas que hemos vivido? ¡Difícilmente! Pero los eruditos explican que hay una diferencia entre las bondades físicas y los placeres que no son físicos. Los momentos sobresalientes de nuestra vida que no provienen de placeres físicos, se quedan con nosotros para siempre; pero la satisfacción material se olvida fácilmente. No importa cuán maravillosa sea nuestra situación material, puede desaparecer en un instante, tanto en la realidad como en la memoria.

Cuando la gran tormenta Sandy estaba a punto de golpear el noreste del Estados Unidos, hubo muchas predicciones y advertencias graves. Sin embargo, una de esas advertencias, en particular, me dio escalofríos. Venía de Ray Leonard, un hombre que en la década anterior había experimentado una tormenta similar en un barco de pesca. Su historia fue adaptada para una película llamada “La Tormenta Perfecta”. Ya que este hombre había resistido una tormenta violenta e implacable como la que los habitantes del área metropolitana de Nueva York esperaban, los reporteros buscaron su consejo.

Esto fue lo que dijo: “Si esto nos golpea, vas a perder todas esas pequeñas cosas que te han hecho sentir bien los últimos veinte años”. De hecho, ese fue el caso de mucha gente. Las personas que habían tenido éxito material durante décadas terminaron con tan sólo la ropa que llevaban encima, habiendo perdido sus casas, automóviles y “todas esas pequeñas cosas”.

Sandy dejó a su paso una gran cantidad de daños, pero también algunos regalos. Uno de ellos fue el mismo mensaje que José le dio a Egipto cuando interpretó los sueños del Faraón. El materialismo es demasiado temporal, demasiado fugaz y demasiado frágil. Por otra parte, los elementos no materiales, como el amor, la bondad y la fe, han demostrado ser invencibles y a prueba de tormentas. Además, son las cualidades intangibles que generan vida.

Así que cuando se nos da la posibilidad de elegir cuál es la mejor inversión que podemos hacer de nuestro tiempo y energía, ¿nos centramos en las posesiones materiales o en los regalos intangibles cuyo valor nunca se depreciará ni desaparecerá?