Bendiciones y maldiciones

Cuando el Señor su Dios los haya hecho entrar en la tierra que van a poseer, ustedes bendecirán al monte Guerizín y maldecirán al monte Ebal. – Deuteronomio 11:29

La porción de la Torá de esta semana, Re’eh, es de Deuteronomio 11:26 – 16:17, y la Haftará es de Isaías 54:11 – 55:5.

Yo tenía un amigo en la universidad que era un excelente jugador de ajedrez. Muchas personas lo desafiaban, pero Alan siempre ganaba. Una vez, para ponerle un poco de emoción a las cosas, Alan le sugirió a su oponente, que iba perdiendo, que le dieran vuelta al tablero, de manera que Alan continuara jugando la posición debilitada y su oponente pudiera tener la ventaja. Para sorpresa de todos, Alan fue capaz de poner el marcador del juego otra vez a su favor.

Luego, le volvió a dar vuelta al tablero para asumir otra vez la posición de desventaja, y de nuevo volvió a tomar la delantera. No importaba cuántas veces intercambiaran posiciones, Alan siempre ganaba. Alan era capaz de lograr el éxito donde otra persona iba directo a la derrota. Aunque las circunstancias se mantenían iguales, lo que cambiaba eran los jugadores, y eso hacía la diferencia.

En la lectura de la Torá de esta semana, Moisés mandó a los hijos de Israel a que una vez que entraran en la Tierra Prometida, proclamaran bendiciones y maldiciones en dos montañas diferentes. En el monte Guerizín, se pronunciarían las bendiciones y en el monte Ebal, se leerían las maldiciones. Los eruditos enseñan que estas dos montañas representaban las bendiciones y las maldiciones en su aspecto puramente físico.

Curiosamente, a pesar de que el monte Guerizín y el monte Ebal recibían exactamente la misma cantidad de luz solar y lluvia, y tenían el mismo potencial de fertilidad, la primera montaña era exuberante mientras que la segunda era estéril. Los eruditos explican que estas montañas eran una analogía para la humanidad. Dos personas pueden tener exactamente las mismas circunstancias en la vida, y mientras uno prospera, el otro decae. ¿Por qué pasa eso? ¿Cómo pueden los mismos factores de influencia crear reacciones totalmente opuestas?

La respuesta está en el “jugador.” En la vida, a todos se nos da un cierto conjunto de circunstancias, pero lo que hacemos de nuestra vida depende totalmente de nosotros. Es por eso que dos personas pueden tener la misma situación, y sin embargo experimentar consecuencias totalmente diferentes. Todo está en lo que elegimos.

La lectura de esta semana comienza con una elección. Podemos elegir bendiciones o podemos elegir maldiciones; podemos elegir prosperar o decaer; podemos elegir crecer o estancarnos. Podemos usar cualquier circunstancia que se nos presente como una oportunidad para crecer y prosperar, o podemos dejar que nuestras circunstancias nos dominen y nos golpeen hasta derrotarnos. En la vida, el éxito no lo obtiene necesariamente la persona que es más talentosa, brillante o inteligente; lo obtiene la persona que opta por seguir el camino de las bendiciones.

Amigos, no importa en qué situación se encuentre hoy, no cabe la menor duda de que usted puede prosperar en esa situación. Todo lo que necesita hacer es elegir. ¡Aférrese a Dios y a su Palabra y elija las bendiciones de la vida!