Bajo Dios

“Dos años más tarde, el faraón tuvo un sueño: Estaba de pie junto al río Nilo cuando, de pronto, del río salieron siete vacas hermosas y gordas que se pusieron a pastar entre los juncos”. (Génesis 41:1–2, NVI)

La porción de la Torá de esta semana, Miketz, es de Génesis 41:1 – 44:17 y de 1 Reyes 3:1 – 4:1.

En Israel, tenemos un gran respeto por el agua. Nuestro pequeño país está situado en lo que es, en su mayoría, un clima desértico, por lo que la conservación del agua es una necesidad. Hemos aprendido a “hacer florecer el desierto”, innovando con un sistema de riego por goteo lento, que utiliza pequeñas cantidades de agua que son enviadas a las plantas constantemente con el fin de ayudar a florecer la vegetación. De hecho, el agua es nuestro sustento y por ello hemos aprendido cómo utilizarla bien.

En Egipto, en el tiempo del Faraón, también se tenía un gran respeto por el agua. Al igual que Israel, Egipto es seco y árido. Los antiguos egipcios dependían del río Nilo para abastecerse de agua potable y para bañarse, y también para transportarse. Una vez al año, el Nilo se desbordaba y empapaba el terreno, lo que garantizaba alimentos para el año venidero. Por esta razón, incluso cuando había hambre en Israel, Abraham, Isaac, Jacob y las 12 tribus siempre podían encontrar algo de sustento en Egipto. Es lógico que los egipcios apreciaran el Nilo, sin embargo  su aprecio llegó al extremo: lo adoraban. En Egipto, el Nilo era dios.

Con este trasfondo, vamos a revisar la frase inicial de Miketz. El versículo nos dice que el faraón tuvo un sueño acerca de unas vacas mientras “estaba de pie junto al río Nilo”. Los eruditos notan, que tomado literalmente, el versículo se leería “estaba de pie sobre el río Nilo”, y esto los lleva a explicar el versículo de la manera que sigue.

Mientras que Jacob y sus hijos servían a Dios, Faraón creía que su dios le servía a él. Los eruditos contrastan el sueño de Faraón con otro famoso sueño en la Biblia: el de Jacob. Cuando Jacob tuvo su sueño sobre una escalera que llegaba al cielo, la Escritura nos dice: “En la parte superior de la escalera estaba el Señor” (Génesis 28:13, NTV). En el sueño de Jacob, el Señor estaba por encima de él; pero en el sueño de Faraón, Faraón estaba por encima de su dios.

Podemos tener dos relaciones muy diferentes con Dios: podemos servirle o podemos esperar que él nos sirva. Todos le pedimos a Dios que supla nuestras necesidades, pero la pregunta es: ¿para qué queremos esas cosas? ¿Deseamos salud, abundancia y paz para poder servirle mejor a Dios?, o,  ¿lo que pedimos son cosas completamente egoístas? Podemos ser como el Faraón y usar este mundo y todos los dones de Dios para darnos placer y honor. O bien, podemos ser como Jacob y utilizarlo todo para darle placer y honor a él.