Alas que vuelan

“Hagan un censo, por clanes y por familias patriarcales, de los levitas que descienden de Coat”. (Números 4:2, NVI)

La porción de la Torá de esta semana, Nasó, es de Números 4:21 – 7:89, conjuntamente con la lectura especial de la Torá para Shavuot, Éxodo 19:1 – 20:23 y Deuteronomio 14:22 – 16:17.

Hay una historia acerca de una pequeña criatura que no estaba muy feliz con la forma en que había sido creada. La criatura se quejaba con el Creador de esta manera: “Señor, en tu gran sabiduría creaste todo, ¡pero me hiciste pequeña! Tengo piernas diminutas que no pueden correr muy rápido. Lo que es peor, ¡me has puesto dos bultos en la espalda que me pesan y me hacen lenta!” Dios miró con amor a su creación y le explicó: “Pequeña, no tienes esos bultos para que te frenen. Son alas y tú eres un pájaro. ¡Las tienes para poder volar!”

La porción de la Torá de esta semana se llama Nasó, que significa “contar”, como en: “Hagan un censo…”. Los eruditos señalan que esta porción de la Torá se lee siempre junto a la festividad de Shavuot, también conocida como Pentecostés, ya sea durante el Shabbat que la precede o que la sigue. Por lo tanto, el título de la porción, Nasó, tiene que ver con esa festividad y tiene algo que enseñarnos acerca de lo que estamos celebrando.

Shavuot conmemora la entrega de la Torá, la Palabra de Dios. En aquel día, Dios apareció en el Monte Sinaí y les dio a los hijos de Israel los Diez Mandamientos en dos tablas. A través de ellos, la Palabra de Dios se extendió al mundo y le ha dado forma a la civilización, tal como la conocemos hoy en día.

No obstante, a pesar de todo lo bueno que la Biblia ha traído, no siempre ha sido fácil hacer la voluntad de Dios. Ciertamente se han hecho muchos sacrificios a fin de obedecer y cumplir la Palabra de Dios, tanto a nivel de individuos como de naciones. Hay dos maneras de ver la Torá: una es como un regalo y la otra es como una carga, ya que nos obliga a trabajar, servir y sacrificarnos.

La palabra Nasó tiene dos significados adicionales: puede significar “levantar” o bien “llevar una carga”. Los eruditos explican que la Torá ––la que estamos celebrando en este momento–– se puede percibir como una carga o como alas que nos elevan. Tal como las alas de un pájaro pueden verse como bultos que lo abaten o como algo que lo ayuda a remontar, así también las dos tablas que Dios nos dio, las podemos ver como una carga o utilizarlas para volar.

La forma en que vemos la Torá determinará la calidad de nuestra vida. El servicio y la obediencia no tienen el propósito de abrumarnos. ¡Es a través de servir a Dios y cumplir su voluntad que somos capaces de volar! No siempre es fácil, pero siempre es vital.