Agotado en el servicio a Dios

Pero tú, Jacob, no me has invocado; tú, Israel, te has cansado de mí.” — Isaías 43:22

La porción de la Torá de esta semana, Vaikrá, es de Levítico 1:1–5:19 y de Isaías 43:21–44:23.

Tengo un amigo que solía decir que hay dos tipos de cansancio: cansancio bueno y cansancio malo. El cansancio malo es cuando nos sentimos sobrecargados y con exceso de trabajo. Es la fatiga que viene con el trabajo agotador o una noche de sueño interrumpido; nos sentimos exhaustos y tal vez incluso deprimidos. El cansancio bueno, por el contrario, es una sensación de agotamiento, pero también un gran sentimiento de alegría. Es el tipo de cansancio que sentimos después de invertir nuestro tiempo y esfuerzo en cosas que amamos: nuestra familia y amigos, un gran logro o incluso nuestro trabajo, si es algo que nos inspira.

En nuestra agitada sociedad, lo más probable es que nos cansemos mucho, por lo menos de vez en cuando. La pregunta es: ¿De qué estamos cansados? ¿Estamos experimentando el cansancio bueno o el malo? ¿Estamos invirtiendo nuestro tiempo y energía en cosas que mejoran nuestra alma? O, ¿estamos gastando nuestra energía y recursos en actividades que nos dejan vacíos e insatisfechos por dentro?

En la Haftará de esta semana, Dios le dice al pueblo de Israel: “ . . . te has cansado de mí.” En otras palabras, Dios le estaba preguntando a la gente que cómo era posible que no le estuvieran dedicando su energía a él. La porción de la Torá de esta semana hablaba sobre el servicio del Tabernáculo y los sacrificios ofrecidos a Dios. Pero en la Haftará, al parecer, el servicio a Dios se había convertido en una carga demasiado pesada para el pueblo. Los israelitas habían dejado de ofrecer sacrificios y servir a Dios. Sin méritos para expiar sus muchos pecados, los israelitas fueron enviados al exilio.

Esta lectura nos recuerda lo importante que es apartar tiempo para servir a Dios, aunque esto signifique cansarse y desgastarse un poco. Piense en esto: la mayoría de nosotros estamos dispuestos a estar un poco cansados el lunes si es porque fuimos a ver una película la noche del domingo. Estamos dispuestos a sufrir un poco de “jet-lag” o desfase de horario, si es resultado de unas buenas vacaciones en un lugar lejano. Hay muchas cosas agotadoras que haríamos en nombre de la “diversión.” Pero, ¿qué estamos dispuestos a hacer en nombre de Dios?

¿Podemos esforzarnos para salir de noche a una reunión de estudio bíblico? ¿Podemos levantarnos temprano para orar? Tal vez podamos sacar tiempo durante la semana para ayudar a alguien en necesidad o para acompañar a una persona solitaria. Dios sabe que estamos ocupados, y sí, a veces cansados.

Hay cansancio bueno, hay cansancio malo y hay cansancio por Dios, o estar agotado en el servicio a Dios. Ese tipo de cansancio es el mejor de todos.