Por amor a Sion

Hoy están ante la presencia del Señor su Dios todos ustedes, sus líderes y sus jefes, sus ancianos y sus oficiales, y todos los hombres de Israel, junto con sus hijos y sus esposas, y los extranjeros que viven en sus campamentos, desde los que cortan la leña hasta los que acarrean el agua. – Deuteronomio 29:10-11

La lectura de la Torá de esta semana, Nitzavim, es de Deuteronomio 29:9 – 30:20, y la Haftará es de Isaías 61:10 – 63:9.

La porción de la Torá de esta semana siempre se lee en el Shabbat antes de Rosh Hashaná, el Año Nuevo Judío, y comienza así: “Hoy están ante la presencia del Señor su Dios todos ustedes . . . ” Los eruditos explican que esto es un presagio de la próxima semana cuando, según la tradición judía, toda la gente se presenta ante Dios para ser juzgados. También es un consejo apropiado mientras llevamos a cabo nuestros preparativos finales para el próximo Día del Juicio en Iom Kipur.

En las semanas que preceden al Año Nuevo Judío, hacemos una evaluación de nuestra vida. Miramos en retrospectiva el año que termina y nos preguntamos en qué nos equivocamos y qué debemos cambiar. Es una época de arrepentimiento, un tiempo de hacer determinaciones. Sin embargo, este versículo nos dice que no es suficiente eliminar los malos hábitos y decidir no repetir nuestros errores. También es imperativo examinar las causas que defendemos y no sólo las que no apoyamos. Debemos preguntarnos cuáles son nuestros valores y cómo vamos a protegerlos con nuestra vida. No podemos tan sólo darle la espalda a las cosas malas; también hay que comprometerse a hacer lo que es correcto. Como dice el Salmo 37: 27 “Apártate del mal y haz el bien.

Esto me recuerda a Muhammad Zoabi, un muchacho árabe de 16 años de edad, de Nazaret. Durante la campaña “Devuélvannos a nuestros muchachos,” cuando estábamos orando como nación para el retorno seguro de los tres jóvenes judíos israelíes que fueron secuestrados y luego asesinados por los terroristas, Zoabi habló abiertamente sobre esta situación. Él adoptó una postura y publicó varios videos en YouTube que expresaban su apoyo inequívoco al Estado de Israel. Recibió muchas críticas, sobre todo de su famosa prima, que lleva su mismo apellido y que es miembro del parlamento israelí a pesar de que es abiertamente antisraelí.

El valiente joven Muhammad dijo: “Realmente creo que soy un árabe con suerte, un ser humano afortunado y un habitante del Medio Oriente venturoso por haber nacido en este pequeño trozo de tierra,” señalando que los árabes musulmanes en los países vecinos carecían de las libertades básicas que se otorgan en Israel. Muhammad declaró firmemente que promete “apoyar al pueblo judío hasta el último día de mi vida.”

Lo que este muchacho hizo fue sencillamente extraordinario. Aún tenemos que asimilar las repercusiones de sus audaces y valientes palabras. ¿Cómo podrían inspirar y animar a otros? Más importante aún: ¿Cómo podríamos hacer algo parecido nosotros?

Mientras despedimos al año viejo y le damos la bienvenida al nuevo, pregúntese qué es lo que usted defiende. Recuerde, no vamos a hacer del mundo un mejor lugar sentados. ¡Vuelva a evaluar sus valores y adopte una postura!